Las tan esperadas conversaciones duraron dos horas y media, lo cual es un logro en sí mismo. Los presidentes Trump y Zelensky nunca antes habían pasado tanto tiempo en una misma sala negociando.
Posteriormente, el optimismo se hizo patente en Mar-a-Lago. Fue una reunión magnífica, según Donald Trump. Volodymyr Zelensky coincidió, describiéndola como una reunión magnífica con debates excelentes sobre todos los temas.
Pero aunque los dos presidentes parecían más optimistas que antes, una vez más no escuchamos ninguna evidencia de progreso, tal como sucedió después de todas las conversaciones anteriores celebradas este año.
- Trump dice que hubo avances en las conversaciones con Ucrania pero persisten «cuestiones espinosas»
Aún no hay respuesta a la pregunta clave de si Ucrania tendrá que ceder territorio a cambio de una promesa de paz. Esta es una de las principales exigencias de Rusia, aparentemente respaldada por Estados Unidos, por lo que el hecho de que Zelenski no la haya aceptado, al menos no públicamente, es una buena noticia para Ucrania. Sin embargo, sí pareció dejar abierta la posibilidad de concesiones territoriales al afirmar que podría celebrarse un referéndum para aprobar cualquier acuerdo que ponga fin a la guerra.
Tampoco hay claridad sobre otro tema crucial: las garantías de seguridad. Aunque el presidente Zelenski afirma que están totalmente acordadas con EE. UU., desconocemos cuáles son ni si serían suficientes para disuadir a Rusia de atacar nuevamente a Ucrania.
No menos importante, independientemente de los acuerdos que hayan alcanzado los presidentes Trump y Zelenski, no hay motivos para suponer que Rusia los aceptaría. De hecho, ya ha rechazado ideas clave planteadas justo antes de las conversaciones en Florida: declarar un alto el fuego y desplegar una fuerza multinacional en Ucrania para supervisarlo.
Y esto plantea la pregunta de qué está dispuesto a hacer Donald Trump si Rusia rechaza sus acuerdos con Volodímir Zelenski. Hasta ahora, ha sido el líder ucraniano quien ha soportado la peor parte de su presión, irritación e ira. La continua retórica positiva de Donald Trump sobre Vladimir Putin (quien, según declaró hoy el presidente estadounidense, se toma en serio la paz y quiere que Ucrania triunfe) sugiere que es poco probable que esto cambie.
Al final, todo esto significa que, a pesar del optimismo de Donald Trump y Volodymyr Zelensky, hemos visto pocos indicios de que una paz duradera prevalecerá en Ucrania en un futuro cercano.
