cruces,retrasos,infraestructura,obras_publicas,mejoras,tierra,construccion,transporte,ingenieria,proyecto,planificacion,noticia,actualidad

Se le atribuye a un negocio de venta de pasteles el haber ayudado a una madre soltera a costearse unas vacaciones con sus hijos.

Sarah Day, originaria de Gnosall, Staffordshire, puso en marcha un negocio de repostería, Baking at No42, durante el confinamiento de 2020 tras ser suspendida temporalmente de su trabajo en una residencia de ancianos.

Aunque le permitía pagar las facturas, ganaba poco dinero extra, lo que la llevó a preguntarse si debía continuar con el negocio o volver a trabajar a tiempo completo.

Mientras navegaba por las redes sociales, descubrió a otra pastelera que había montado su propio taller de repostería y decidió que eso podría funcionarle.

«No fue hasta junio del año pasado que me arriesgué. Me compré un cobertizo, lo pinté, lo dejé bonito y me lancé», dijo.

El cobertizo ahora abre los viernes, sábados y domingos.

Está equipado con cámaras, una caja para el pago voluntario y un código QR para quienes no dispongan de efectivo.

«Tengo muchísima suerte con el pueblo en el que vivimos; prácticamente todo el mundo se conoce y es de fiar.»

Su iniciativa ha tenido tanto éxito que la gente acude en pijama para hacerse con sus productos horneados.

Ha reservado las primeras vacaciones de verano en el extranjero para sus dos hijos, algo que, según ella, no habría podido hacer sin el cobertizo.

«He tenido clientes que han vuelto, los mismos clientes casi todas las semanas, y también he visto caras nuevas», dijo.