‘Una pelea por el título embriagadora, imposible de predecir, ya que los Hearts se niegan a ceder’

Cuando Tomas Cvancara estiró el cuello y plantó un cabezazo en el larguero de Craig Gordon una hora después de este emocionante choque entre los campeones y los aspirantes a campeones, una sensación de sorpresa se apoderó de Tynecastle.

¿Cvancara? ¿Seguía ahí fuera? Se podría haber perdonado pensar que no. Durante una hora, había sido poco más que una presencia entusiasta, aunque poco adecuada, en el ataque del Celtic.

Su falta de peligro goleador no fue una sorpresa, dado que solo había marcado tres goles en los 43 partidos que había disputado antes de este. Su falta de impacto tampoco causó gran sensación, dado que no había jugado un solo minuto en competición desde finales de noviembre.

El hecho de que todavía estuviera en el campo era un poco extraño porque el juego ya lo había superado, pero ese cabezazo demostró que había vida en el nuevo chico.

Más vida de la que esperaba el Hearts. Minutos después, se escapó por la izquierda, dejando atrás a Craig Halkett. Su pase a Yang Hyun-jun fue preciso y, a contracorriente del partido, el Celtic volvió a tomar la delantera.

Tynecastle se frotó los ojos y se preparó. En esos segundos, un partido apasionante se convirtió en un éxito rotundo: emocionante, controvertido, agotador y estimulante.

Goles, irritación, una tarjeta roja que enfureció a los visitantes y abrió la puerta a los locales, una lucha cuerpo a cuerpo que llegó al límite. No fue tanto el frío intenso lo que provocó escalofríos en Tynecastle, sino el dramatismo del choque, la intensidad y la furia que lo mantuvo en vilo.

El golpe bajo de Yang dejó atónitos a los aficionados, pero estos chicos son de una pasta muy sólida. Durante toda la temporada se les ha cuestionado y su capacidad para seguir adelante, para seguir amenazando con desmantelar el orden establecido en Escocia.

¿Podrían vencer al Old Firm? Pues sí. Cuatro de cada cuatro veces antes del domingo. ¿Podrían recuperarse tras una pequeña mala racha en otoño? Sí, podrían. ¿Quién liderará la liga en Navidad? Eh, el Hearts.

¿Quién liderará la liga a finales de enero? Pues, el Hearts. En dos partidos recientes, han jugado con 10 contra 11 hombres durante un tiempo desmesurado y, aun así, ganaron ambos.

Y ahora esta prueba. No contra un Celtic desmoralizado por Brendan Rodgers ni contra un Celtic descerebrado por Wilfried Nancy, sino contra un Celtic dirigido por un santo celta viviente.

Para añadir más emoción, no contaban con tres figuras clave de su equipo: Lawrence Shankland, Cammy Devlin y Beni Baningime. Sí, al Celtic también le faltaban jugadores clave, pero prescindir de esos jugadores del Hearts fue como quitarles órganos vitales. ¿Podrían sobrevivir? Otra prueba de su temple.

Si hubieran querido, podrían haberse compadecido del 1-0 y, sobre todo, del 2-1, podrían haberse lamentado de las fantásticas ocasiones que habían desperdiciado, una de Claudio Braga y dos de Alexandros Kyziridis. Pensaban en Shankland en cada ocasión. Si hubiera estado en el extremo…

Podrían haber mirado a su alrededor y lamentarse porque tres artífices de su éxito esta temporada no estaban ahí para ayudarlos. Podrían haberse rendido, pero no lo hicieron.

El Celtic se ha enfrentado a ellos tres veces esta temporada y aún no ha ganado. Con un balance de 1-0 y 2-1, y sin sus importantes líderes, el Hearts tenía su oportunidad.

Volverán a números rojos por el Auston Trusty, pero la conclusión es que el Celtic le dio lo mejor de sí al Hearts y ahora ha caído al tercer puesto. La conclusión, además, es que un equipo diezmado miró al Celtic a los ojos y no pestañeó.

Los ánimos se caldearon en un partido de desgaste en Tynecastle, donde el Celtic terminó con 10 hombres.Fuente de la imagen,Redes sociales
Título de la imagen,

Los ánimos se caldearon en un partido de desgaste en Tynecastle, donde el Celtic terminó con 10 hombres.