Enzo Fernández regresa al Chelsea este fin de semana, pero persisten las dudas sobre su futuro en el club londinense.
El centrocampista argentino, de 25 años, concedió tres entrevistas mientras estaba concentrado con su selección nacional, en las que expresó su deseo de vivir algún día en la capital española, tras haber sido fuertemente vinculado con el Real Madrid, uno de los grandes clubes españoles.
Esto derivó en una sanción interna de dos partidos, decidida conjuntamente por el entrenador Liam Rosenior y la directiva del club. La suspensión ya ha finalizado, aunque no sin que el agente de Fernández, Javier Pastore, intentara reducirla en un partido.
Los intentos del Chelsea por dejar atrás el episodio que involucra a su número ocho reflejan un deseo de estabilizar la situación cuanto antes.
Fernández suma 12 goles y seis asistencias esta temporada, situándose solo por detrás del delantero João Pedro en participación en goles, en 46 partidos. Internamente sigue siendo considerado un jugador estrella, y Rosenior lo elogió públicamente incluso mientras aplicaba la sanción.
Puede que sea un enfoque racional a corto plazo, pero la solución a largo plazo es más sencilla: dinero.
O el Chelsea le ofrece a Fernández un nuevo contrato, o él intentará forzar su salida.
«Se merece mucho más de lo que gana actualmente», dijo Pastore en una larga entrevista con The Athletic durante el parón internacional.
Fernández se encuentra entre varios jugadores que buscan mejorar sus condiciones laborales en Stamford Bridge, junto con Levi Colwill y Malo Gusto, mientras que el centrocampista Moisés Caicedo firmó un lucrativo nuevo contrato el jueves.
El Chelsea confía en cerrar uno o dos fichajes más antes de que finalice la temporada.
Sin embargo, según el entorno de Fernández, con las negociaciones contractuales en suspenso hasta el verano, el escenario alternativo resulta más problemático.
Fuentes del Chelsea indican que se necesitaría una suma sustancial, cercana al récord de venta del club que supuso el fichaje de Eden Hazard por el Real Madrid en 2019 por una cantidad inicial de 88 millones de libras, que podría ascender a 130 millones en variables, para que se considerara cualquier acuerdo.
Esa valoración refleja no solo la importancia de Fernández en el terreno de juego, sino también la necesidad económica.
En el caso de Fernández, el Chelsea necesitaría obtener una cantidad de al menos 75 a 77,6 millones de libras esterlinas, dependiendo del momento de la venta, para evitar registrar pérdidas, lo que limitaría aún más el gasto futuro.
Dado que el entorno de Fernández ha demostrado estar dispuesto a adoptar una postura firme, y que el contexto de un Mundial ofrece nuevas oportunidades para moldear la narrativa, no llegar a un nuevo acuerdo representaría una preocupación creciente, a pesar de los intentos de Rosenior por proyectar confianza.