El Cholet: Símbolo de la identidad Aymara

Cultura 22 de septiembre de 2021
El Alto es una ciudad de Bolivia en donde han fusionado los términos cholo y chalet que dan como resultado cholets.

Por: Carolyn Wolfenzon 

El alto

El Alto hasta hace unas décadas era, simplemente, conocida como una ciudad satélite de la Paz, ese barrio pobre que está al costado. Era una ciudad de paso, de comercio, sin identidad, donde vivían principalmente hacendados, campesinos y gente dedicada a la minería.

La ciudad se fue poblando por migrantes y ahora ha abandonado su condición de satélite convirtiéndose en la segunda ciudad más poblada de Bolivia que ha adquirido una importancia económica notable, así como una identidad propia.

Es aquí donde entra el protagonista de esta historia: Freddy Mamani, quien porta dos títulos académicos, ingeniero y arquitecto. Es el autor de más de 70 edificios en El Alto conocidos como los Cholets (fusión de los términos cholo y chalet). Ellos le han dado color a una ciudad que está a 3,8000 metros de altura y cuyo paisaje ocre ha sido reemplazado por estos llamativos edificios llenos de color y texturas.

“Venían trayendo lo extranjero. Mientras tanto yo me ido inspirando en lo antiguo, en la cultura Tiahuanacota y en los tejidos de la región Aymara. Esas son mis fuentes de inspiración”, cuenta Freddy Mamani cuando detalla el origen de los cholets.

El aeropuerto internacional de Bolivia está en El Alto. La gente sólo se bajaba del avión e iba a conocer La Paz. Ahora no. El turista quiere llevarse alguna foto con un Cholet, la nueva cara de la ciudad del Alto. Estas edificaciones han implementado un circuito turístico.

Freddy Mamani, arquitecto e ingeniero de origen Aymara, supo plasmar en la arquitectura la idiosincrasia de su cultura. Por eso los cholets tienen una construcción única. Los primeros pisos son galerías o lugares de negocios, el segundo son espacios para compartir fiestas, deportes y eventos comunitarios. En el piso más alto viven los propietarios quienes tienen una vista privilegiada.

“Lo abigarrado es lo que define a la cultura boliviana y el cholet se presta para ello”, explica el académico boliviano, Javier Sanjines quien reconoce cómo el cholet fusiona lo occidental y lo Aymara. Para Sanjinés el cholet es un reflejo de la identidad Aymara, pero también en el subconsciente está el deseo de tener  y mostrar poder. Los propietarios pagan hasta un millón de dólares por cada uno. “Hay una clase alta  (los nuevos ricos) de origen Aymara que quieren mostrar su poder adquisitivo”, detalla Sanjinés, de allí que los cholets más recientes tengan fachadas con diseños de Iron Man, los Transformers y la Estatua de la Libertad y ya no sólo reproduzcan la cultura andina.

El escritor  Daniel Averanga -que vive en El Alto- asegura que hay una relación importante entre la llegada al poder de Evo Morales y el orgullo por el Cholet en el imaginario boliviano: “Aunque nadie habla de su relación estoy seguro que el éxito de Mamani estuvo relacionado con la aceptación de Evo Morales”, afirma Averanga.

Para el escritor Edmundo Paz Soldán también considera que Cholet le ha dado una identidad a El Alto y también lo ha convertido en un bastión político: “No hay que olvidar que la dictadura de Sánchez de Lozada fue combatida desde el Alto”. Allí se da fin a los años de la Bolivia neoliberal y allí cae también el gobierno de Jeanine Añez.

El Alto es ahora un símbolo de identidad Aymara y también de resistencia en Bolivia.

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