Razones de fondo para derribar el “Muro de la Vergüenza”

Derechos Humanos 29 de diciembre de 2022
Tras la demanda presentada por el ciudadano Carlos Hinostroza Rodríguez, el órgano jurisdiccional resolvió demoler esta construcción por considerarla discriminadora y desigual.

Por: Vanessa Cueva  

muro nota

En tiempos donde hablamos de construir una auténtica democracia y donde debería primar la igualdad de derechos entre todos los ciudadanos, pensar en diferencias que dividan a la sociedad en castas parecería -al menos en el discurso- cosa del pasado; sin embargo, está tan presente que hasta se materializó en una construcción que lleva 11 años de edificada y que divide a pobres de ricos en la ciudad de Lima.

El llamado “Muro de la Vergüenza” es una edificación levantada en el año 2011 con el fin de dividir a La Molina –uno de los distritos más pudientes de nuestra ciudad– de la invasión que representa un asentamiento humano ubicado en el distrito de Villa María del Triunfo– lugar con el que colindan. Todo esto llevado a cabo durante la gestión del ex burgomaestre molinense, Juan Carlos Zureck.

Un muro que generó, en algunos,  la indignación desde el día uno de su construcción. No solo porque daba paso a que Lima continúe dividida por rejas u otras construcciones, sino por lo que representaba. Si uno daba una vista rápida desde el cielo limeño, era notoria la distinción: por un lado, una zona de casas lujosas con áreas verdes a su alrededor, grandes piscinas, mientras que, al otro lado, casas de material precario, esteras y hacinamiento donde con suerte sube el camión cisterna de agua cada dos o tres días.

Su construcción fue celebrada por más de un vecino molinense que veía en ella un freno a la inseguridad que el invasor villa mariano le representaba. Una falsa idea que solo intenta ocultar la aporofobia que sienten muchos molinenses que no desean que un paisaje “pobre” atraviese sus privilegios y que no solo se da en estos dos distritos. Esto ocurre también zonas como la lujosa zona de Las Casuarinas, en Surco y el pueblo joven Pamplona Alta, en San Juan de Miraflores.

La división de concreto tiene los días contados. El último miércoles, el Tribunal Constitucional resolvió declarar fundada la demanda presentada por el ciudadano Carlos Hinostroza Rodríguez, la cual señala que esta edificación vulnera el derecho al libre tránsito, derecho de igualdad y a no ser discriminado por razón de condición económica y social. Con esta medida, se ordena la demolición del muro de 4.5 kilómetros construido a lo largo del perímetro entre los distritos antes mencionados, en un plazo de 180 días.

¿Será esta una medida acertada? ¿Será exagerada? ¿Un muro será la solución para proteger de la inseguridad a los vecinos o solo divide a ricos de pobres? La Factoría conversó con la socióloga Patricia Ruiz Bravo y con el arquitecto y urbanista Luis Rodríguez para ampliar este panorama. Desde su perspectiva, ambos especialistas convergen en una sola idea: los ciudadanos de una misma sociedad deben aprender a convivir más allá de las diferencias económicas y sociales que los separan.

Para Luis Rodríguez, la ciudad no puede ser un conjunto, dividido por estratos sociales. Por ello, considera que la decisión del TC es una medida simbólica y que debería replicarse en otros lugares donde se repite la misma figura. “La ciudad es un sistema unificado, una red donde todo está interconectado (…) Ambas (guetos de pobres y ricos) son deformaciones y degeneraciones de nuestro sistema de privatización. La medida es muy positiva para el conjunto de la sociedad (…) Así como hay esos guetos físicos en la ciudad, también hay esos guetos mentales de gente que cree que sus ideas son las que priman y todas las demás son las que no sirven (…)”, señaló.

Mientras que para Ruiz Bravo, no existe justificación alguna que sea suficiente para sustentar barreras físicas –como la construcción en mención. “En principio, no deben haber barreras para el libre tránsito entre los diferentes distritos y más si es por una razón de discriminación. No hay ninguna razón ni de seguridad o alguna explicación racional que justifique estas barreras (…) Los peruanos deben aprender a convivir, a conversar y a dialogar”, explicó para La Factoría.

Toca entonces derribar el muro.

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