Ezequiel Zapata: El hombre que vivió 54 años en la cárcel

Actualidad 16 de noviembre de 2022
Ezequiel Zapata tiene las manos manchadas de sangre pero -al mismo tiempo- se pregunta si 54 años de prisión no fueron suficientes.


prisión

Ezequiel Zapata Lindor tenía 72 años cuando su historia salió a la luz. Las notas periodísticas de la época - mediados de los 60- señalaban que había pasado 54 años en prisión. Fue considerado como el presidiario peruano que más tiempo había pasado tras las rejas. 

Ezequiel Zapata pasaba sus días en el penal "El Frontón", acompañado de dos perros, a quienes consideraba sus compañeros de presidio. Afirmaba que fueron las ‘malas compañías’ las que lo empujaron al mundo de la criminalidad. “Me junté con muchachos de más edad, quienes me indujeron a llevar una vida fácil”, reseñó.

Su vida en los penales se inició en 1910, cuando fue acusado de ser coautor de hurto. Afirma que por ese delito y sin juzgamiento fue a parar por un espacio de seis años a la antigua cárcel de Guadalupe, lo que actualmente es el Palacio de Justicia. 

Dentro del penal tuvo un incidente con el recluso Julio Zuzaníbar, que degeneró en una reyerta, en la que murió el último. El Tercer Tribunal Correccional lo sentenció a diez años de prisión adicionales. 

Zapata Lindor fue a parar al Panóptico Nacional, una antigua cárcel que estuvo ubicada donde hoy se encuentra el Hotel Sheraton y el Cívico de Lima. Ahí protagonizó otro incidente con Gregorio Olivares, donde Ambos estuvieron en un duelo a muerte con armas cortantes. Olivares murió. Por este homicidio, sufrió una nueva sentencia de doce años de cárcel.

Zapata Lindor contó que casi al finalizar su última condena, se produjo un altercado con un recluso  de nombre Carlos Stier, quien resultó herido. Por este delito, el tribunal le aplicó una pena de quince años y relegación indeterminada como máxima. “Desde esa fecha, he vivido sumido en la tragedia y el dolor”, afirmaba Zapata a los medios de la época. Son años, además, donde las sentencia se suman y por eso producían tantos años de carcelería.

Consultado sobre qué haría si recibiera un indulto, Zapata afirmaba que de inmediato viajaría por todo el Perú. ¿Qué pensó en los últimos 54 años? “El anhelo de conseguir mi ansiada libertad y ser un elemento útil a la sociedad. Y por las noches hago recuerdos preguntándome ¿estará tal callejón? ¿estará tal vecina?”, respondió. 

Las penas en el Perú

La abogada y docente de la Universidad Científica del Sur, Cecilia Madrid explicó que el país ha establecido la resocialización como finalidad constitucional de la ejecución de la pena. 

“El Tribunal Constitucional en una sentencia ha hablado de los fines de la pena y ha dicho que la pena impuesta a una persona por el solo de sancionarla no tendría cabida en nuestro marco constitucional. La pena tiene que buscar un fin social adicional. Por eso, el TC optó por un fin preventivo en el que haya una finalidad social. Ese fin social puede ser de dos tipos: uno negativo que sería para intimidar para que otros no cometan ese delito y un fin positivo, es decir que haya confianza de que las penas se imponen y se cumplen, la gente va a confiar en que una determinada infracción va a ser sancionada”, expresó la abogada a La Factoría. 

Para Madrid, el único fin de la pena de acuerdo a la Constitución peruana es el positivo, preventivo y resocializador. “No podríamos con la finalidad de intimidar, imponer penas privativas de libertad inhumanas o que afecten la dignidad de personas que son parámetros constitucionales en nuestro país”, dijo. 

¿Y qué pasa con la cadena perpetua? Madrid sostiene que el TC en su momento para darle cabida debió establecer que a los 20 años debe haber un control para verificar si esta persona se ha resocializado. 

En el país, actualmente, la pena máxima a imponer son los 35 años de cárcel. “De ser un caso que se han sumado penas, el plazo máximo que se impone a una persona es hasta los 35 años”, expresó la abogada. 

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