La cocaína rosa disponible en toda América Latina

Derechos Humanos 03 de noviembre de 2022
Su consumo y venta masiva ha sido detectado como una amenaza por autoridades de América Latina y también en Europa.

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La “cocaína rosa” o 2CB o tusi  es una droga cuyo consumo y venta masiva ha sido detectado como una amenaza por las autoridades de América Latina y de Europa. Según reportes periodísticos, se trata de una de las drogas más caras del mercado. Un gramo de esta sustancia puede costar más de US$100. 

El tusi está compuesto por LSD (dietilamida del ácido lisérgico) y éxtasis. La combinación de ambas sustancias produce efectos alucinógenos y euforia. Esta droga ya ha sido incautada a cárteles colombianos en España y en Perú, las autoridades han reportado su consumo en centros nocturnos limeños.

Según reportes, el uso de esta droga genera una falsa sensación de control de capacidades, y no es más que un estado alto de excitación y nerviosismo. Su alto precio hace que sea consumido principalmente por jóvenes de segmentos socioeconómicos altos. 

El creador de esta sustancia es el químico Alexander Shulgin, quien ya había popularizado el uso de la sustancia MDMA (conocida también como éxtasis) para tratar la depresión y el estrés postraumático. Shulgin también descubrió muchas feniletilaminas como la familia 2C. La feniletilamina es un compuesto químico que actúa como neurotransmisor y una droga natural del grupo de las anfetaminas generada por el cerebro. 

El problema de la adicción

El médico psiquiatra Humberto Castillo señaló a La Factoría que  “Los componentes claves de la adicción es lo que se podría llamar una síndrome de abstinencia”, dijo a La Factoría.  Además, durante ese síndrome de abstinencia se produce una angustia que ocasiona que se deba volver a consumir de forma reiterada dicha sustancia, refirió el especialista.

Castillo explicó que la adicción tiene que ver con el sistema en el cerebro de los humanos, y otros mamíferos, llamado el sistema de la dopamina. “Consiste en que cada uno que hace una acción, una actividad buena para la vida, el cerebro excreta una sustancia (dopamina) que genera una sensación de placer, en dosis pequeñas. Las sustancias adictivas lo que hacen es actuar sobre este sistema, producen recompensas mayores que hacen que la persona deje otras actividades, que generalmente son placenteras como estudiar, trabajar, jugar o conversar, para consumir esta sustancia que produce una liberación más grande de dopamina y por tanto, una sensación más inmediata de placer”, dijo Castillo.

El especialista indicó que la cocaína es una de las sustancias que hace que la liberación de dopamina sea casi de forma instantánea, a diferencia de otras sustancias, como el alcohol que la gente va consumiendo poco a poco para inhibir la censura, la timidez o las angustias sociales.

“La cocaína, por ejemplo, está vinculada a más cantidades y frecuencias. Si las personas lo consumen con relativa frecuencia y en cantidades altas más rápido quiebra su sistema, se hace más dependiente”, sostuvo Castillo.

El médico psiquiatra indicó que la cocaína supone un estrés oxidativo tóxico para el cerebro, debido a que va perdiendo conectividades. “Luego, hay efectos cardiovasculares sobre todo agudos que puede llevar a la muerte por sobredosis”, indicó.

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