Caso Manta: ¿Por qué el juicio oral avanza tan lentamente?

Derechos Humanos 17 de junio de 2022
Ya son más de tres años desde que se inició el segundo juicio oral del caso histórico de Manta, donde adolescentes fueron violadas sistemáticamente por oficiales y suboficiales del Ejército peruano dentro de las propias bases antisubversivas. Las sesiones se realizan cada dos semanas, cuando idealmente deberían ser dos veces por semana lo que retrasa la causa.

caso-manta

Hace casi 40 años, el Ejército peruano instaló una base militar en Manta, Huancavelica, era el tiempo del  conflicto armado interno que vivió el Perú entre 1980 y el 2000. Se buscaba proteger a la población de la violencia del PCP Sendero Luminoso. Pero fue -en esa época- cuando se registró una serie interminable de casos de violación sexual cometidos por  distintos delitos por parte de las Fuerzas Armadas en la zona, como reveló mucho después el informe final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación.

Manta es un caso histórico en el cual se juzga a 13 exmilitares del Ejército peruano. Al frente, nueve mujeres denunciantes esperan justicia, luego de casi 30 años. 

“Se viene procesando por la violación sexual que de manera generalizada y sistemática se produjo en las localidades de Manta y Vilca en Huancavelica, durante la década de los 80 por miembros del Ejército Peruano que estaban acantonados en esas dos localidades. Se trata del juzgamiento de 13 suboficiales, soldados de la base militar de Manta por la violación de las mujeres, ahora señoras, que en ese momento eran niñas de 15 años y 16 años”, detalló el abogado de Demus, Víctor Álvarez a La Factoría. 

El primer juicio oral empezó el 2016 y tuvo una serie de irregularidades, por lo que se ordenó un nuevo proceso. El segundo juicio oral empezó formalmente en el 2019, sin embargo, no avanzó por varios meses por la pandemia. Se retomaron las audiencias de manera virtual en julio de 2020. 

Segundo juicio oral

El pasado 20 de abril culminaron las declaraciones de las nueve mujeres denunciantes. Posteriormente, declararán los testigos que ofrecerá la Fiscalía, la defensa de los acusados y la defensa de la parte civil. Después, se dará lectura a los documentos y luego, las partes darán sus alegatos finales. Finalmente, vendrá la lectura de sentencia.

“Este juicio oral ya tiene varios meses en curso. Lamentamos que se venga dilatando tanto. Entendemos la mejor voluntad de la sala penal que tiene el cargo de conocimiento de este caso. Las audiencias se programan cada dos semanas. Sería deseable que las sesiones pudieran darse por lo menos una vez a la semana,  dos veces a la semana sería ideal, de modo tal, que se podría avanzar sustantivamente, llegando al término de este proceso que ya lleva varios años en curso”, dijo Álvarez.

El abogado manifestó que hay un conjunto de factores que ocasionan que no haya un ritmo parejo de las audiencias, como cuando no llega un testigo a declarar, o no se notifica a un abogado o el abogado se enferma o cuando la toma declaración de un testigo se demora. “Hay que reconocer que es un proceso complejo”, declaró.

Demus ha exhortado a la Sala a ratificar la publicidad del segundo juicio oral. Si bien se planteó que el juicio sea público, durante la toma testimonial de las agraviadas pasó a ser privado. Al ya haberse concluido esa etapa, se ha exigido que las audiencias vuelvan a ser transmitidas por Justicia TV -el canal de televisión del Poder Judicial-, sin embargo, el juzgado no accedió al pedido. 

“Siendo un caso de violación configurado como delito de lesa humanidad, por la trascendencia enorme que tiene para la lucha contra la impunidad, para la salvaguarda de dignidad de estas señoras, se estableció que el juicio sea público para el escrutinio de la opinión pública. Sin embargo, la Corte Suprema y la Sala establecieron que si bien era público,  se podía establecer en algunos momentos pudiera ser llevado a cabo en sesiones privadas que fue lo que ocurrió. Ahora que las señoras agraviadas terminaron de declarar, nosotros solicitamos que las sesiones volvieran a ser publicas. La defensa de los acusados reclamaron que ellos también tenían derecho a que se respetara la presunción de inocencia. En realidad el criterio para establecer la privacidad de una sesión está en función de la víctima, no tanto del acusado”, refirió el abogado.

El caso Manta es un juicio histórico que debe ser atendido con celeridad y garantía de los derechos al acceso a justicia por parte de las mujeres mantinas. 

Te puede interesar