El sesgo de confirmación: Aceptar solo la información que encaja con nuestras ideas

Derechos Humanos 04 de mayo de 2022
El Internet ha traído cambios en torno al consumo de noticias y ha potenciado ciertos fenómenos. El más complejo, la desinformación. Veamos por qué.

noticias

El Día Mundial de la Libertad de Prensa se conmemoró esta semana, específicamente el 3 de mayo. Una preocupación creciente gira en torno a la desinformación y las noticias falsas que circulan cada con más normalidad y aceptación. La última clasificación Mundial de Libertad de Prensa de Reporteros Sin Fronteras (RSF) alerta sobre el caos informativo, la desinformación y una doble polarización que incide en la democracia de los países. 

En el informe de RSF se evaluó el ejercicio del periodismo en 180 países y se mostró los efectos del caos informativo, la multiplicidad de información falsa y propaganda difundida en Internet. RSF indica que hay un desarrollo de medios de opinión que imitan el modelo de la cadena Fox News, medio que ha perdido por completo el norte.

Un ejemplo de esta pérdida absoluta del sentido informativo se cumplió cuando Tucker Carlson, el presentador más visto -de una de las cadenas con mayor audiencia de todo Estados Unidos- lleno de ira miró a la cámara y comenzó a despotricar sobre la forma en que se debía hacer algo para "salvar" a Estados Unidos "antes de que nos convirtamos en Ruanda" señaló, una referencia no tan sutil al horrible genocidio que ocurrió en el país africano.  Mientras profería barbaridades se colocaba junto él un gráfico que decía "Manía Anti Blanca". Era el conductor de Fox News, no era un neonazi que grababa un video con su teléfono para compartirlo con sus amigos.

A esto se le debe sumar la banalización de los circuitos de desinformación.

Adicionalmente, estas prácticas de desinformación son "amplificadas por el funcionamiento de las redes sociales" y provocan el crecimiento de la fractura y la división de la opinión pública, indica parte del informe de Reporteros Sin Fronteras.

Estas olas de desinformación se han sabido adaptar muy bien a la era de Internet y medios sociales, cuya característica es que el contenido es constante e ilimitado. Estudios indican que el cerebro humano es proclive a aceptar información que encaja más con nuestras ideas y prejuicios, aunque ello resulte ser falso. Es lo que en psicología se denomina "sesgo de confirmación". 

Los cambios con Internet

La periodista y corresponsal de El País, Jacqueline Fowks, indicó que el Internet ha traído como cambio a las comunicaciones el que las personas puedan compartir información o contenido sin previa verificación, lo que termina colaborando en los procesos de desinformación. “Esto de que se comparte información sin tomarse la molestia de verificar ocurre con todas las personas de todos los sectores educativos, socioeconómicos y también de diferentes orientaciones políticas o ideológicas”, señaló.

Asimismo, Fowks refirió que cuando se consumen noticias en Internet y como usuarios en medios sociales, el componente emocional está muy marcado. “Este hecho de que haya un componente emotivo o cargado anímicamente, cuando las personas interactúan en medios sociales también contribuye a generar tanto estas oleadas de desinformación como también el acoso sistemático o cancelación a personas. Hay un comportamiento irracional y emotivo”, indicó. 

El docente e investigador de la Escuela de Comunicación Social, en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Oswaldo Bolo, indicó que la irrupción de Internet ha llevado a que cada vez menos personas consulten o lean periódicos. “La producción/consumo/distribución noticiosa se ha visto fuertemente afectada por la irrupción de internet, específicamente el Google News, que acumula gran parte de noticias en Internet y también por las redes sociales, Facebook, Twitter y Youtube, que funcionan como almacenadores de contenidos”, indicó. 

Algoritmos y sesgos 

Ante un creciente consumo de noticias, a través de las redes sociales, como Facebook o Twitter, ¿Cómo funcionan dichos algoritmos? 

“Cada usuario de medios sociales deja una especie de marca o huella, por su interacción en cada medio social, entonces las corporaciones tecnológicas tienen forma de clasificar ese comportamiento de personas en medios sociales y alimentarlo de eso mismo. Por ejemplo, hoy día estoy mirando mi Instagram, dejo de ver contenidos sociales, y de pronto veo un video de tejido a crochet, luego Instagram hará que en mi muro aparezca más contenido de tejidos o marcas ligadas a tejidos. Estas corporaciones tecnológicas basan parte de su negocio en identificar la demanda de contenido de personas para alimentarlo de esos contenidos”, explicó Fowks.

Estos algoritmos se conjugan con la forma en que nuestros cerebros funcionan en torno a los sesgos de confirmación.  Para Bolo, los sesgos que tenemos hoy se ven potenciados por la irrupción de Internet. 

“Quizá lo que ha pasado con la irrupción de Internet es que ese sesgo se ha potenciado más. Una de las cosas que brinda Internet es brindarle al lector, al consumidor, mayor agencia sobre qué decide ver, sobre qué temas o qué especialistas seguir. Ese poder de decisión con este internauta, el consumidor de noticias se potencia, y sobre enfatiza la posibilidad de que yo consuma las cosas que más me gustan o con las que estoy más de acuerdo o de mi preferencia”, manifestó.
 

Te puede interesar