Ejecutivo y Legislativo en el diván del psicoanalista

Política 25 de abril de 2022
La Factoría conversó con el psicoanalista Eugenio Calmet, quien ofreció su perspectiva sobre la crisis entre ambos poderes del Estado. 

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Una nueva confrontación entre el Poder Ejecutivo y Legislativo ha iniciado. Este nuevo episodio gira en torno a la propuesta de proyecto de reforma constitucional que envió el Gobierno para abrir el camino hacia una Asamblea Constituyente que redacte una nueva Constitución. 

El presidente Pedro Castillo envió el proyecto de reforma constitucional, vía referéndum, este lunes, tres días después de su anuncio en Cusco. Esta movida del presidente demanda que el Congreso tome una posición sobre el futuro de la actual Carta Magna y se muestre en qué lugar del tablero de juego se encuentra.

Nuevamente un Ejecutivo que ve como el Parlamento le da la espalda, y un legislativo que parece no querer hacer ya ningún intento por limar las asperezas. A ambos lados actores muy vociferantes y en posiciones  extremas. 

La Factoría consultó con el psicoanalista Eugenio Calmet, quien ofreció -desde una perspectiva psicoanalítica- una mirada a ambos poderes del Estado. 

Para Calmet, detrás de la crisis política hay una “lógica narcisista, cada uno no tiene la capacidad de escuchar, sino que está tratando de cómo sustentar o poner en agenda lo propio”. Señala que, para llegar acuerdos mínimos, es imprescindible escuchar al otro. 

“Para que tú y yo podamos conversar, sobre algún punto en el cual tenemos discrepancia, debo tener empatía. la capacidad de colocarme en tu lugar y tratar de escuchar”, refirió Calmet y en esa línea, dijo que existe una discrepancia tanto en el Poder Ejecutivo como en el Legislativo. “No existe posibilidad de dialogar. Hay un impase que se circunscribe a ideas preconcebidas”, reflexionó Eugenio Calmet. 

Calmet incidió que desde el psicoanálisis se podría decir que tanto Ejecutivo como Legislativo actúan bajo una “lógica masculina”. ¿De qué se trata? 

“La lógica masculina siempre trata de imponer una ideología. ¿Cuáles son estas ideologías? ¿En qué planes se da el debate? Creo que, entre la izquierda más recalcitrante, y por el otro lado, la derecha más bruta. Cada uno está intentando imponer su criterio frente al otro”, indicó. 

Una sesión con el presidente Castillo

Calmet señaló que se podría decir que el presidente ya pasó por un examen de psicoanálisis al recordar su encuentro con el secretario ejecutivo del Acuerdo Nacional, el psicoanalista Max Hernández. El especialista consideró que el mandatario, Pedro Castillo debe tener muy en cuenta su votación de la primera vuelta, donde obtuvo solo el 15% de votos válidos. 

Castillo no entiende, y es una cosa que él tendría que entender, y yo le diría en una sesión de psicoanálisis: ‘tú no eres el presidente de segunda vuelta, tú eres el presidente de la primera y segunda vuelta. En la primera vuelta, obtienes menos del 17%, entonces, ¿Qué es lo que tendría que hacer para que esto sea viable? Es entender eso, que no ha sido elegido por la mayoría del pueblo”, dijo Calmet

Una sesión con María del Carmen Alva

El psicoanalista manifestó que la presidenta del Congreso, María del Carmen Alva, está en una situación donde no cede y no hace una política propositiva. 

“Por ejemplo, el proyecto de Castillo de meter a la elección la posibilidad de referéndum si quiere o no la Constitución, la señora Alva tendría que decir, ‘usted no es la mayoría de país, la mayoría de país no está de su lado, lo que le propongo, tratemos de organizarnos de modo tal que hagamos reformas dentro de la Constitución’. El Congreso tendría que dedicarse a institucionalizar al país”, dijo.

En un escenario ideal, Calmet indicó que ambos poderes se podrían sentar a dialogar sobre las reformas que se deben hacer en la Constitución. “El presionar presiona en un sentido, y el Congreso presiona en otro sentido y lo que está claro es que la popularidad de este sistema político pende de un hilo”, manifestó.

Según una encuesta de IEP para el diario La República, la aprobación del presidente solo alcanza el 25%, mientras que su desaprobación se encuentra en 67%. En el caso del Parlamento, su desaprobación es de 86%, mientras que su presidenta María del Carmen Alva es rechazada en un 76%.

Calmet indicó además que, si la población se queda sin representantes, vienen las demandas y la sensación de caos, que podría terminar en una irrupción violenta. “El país, cada vez se vuelve más inviable y esto va a terminar en la irrupción de un evento violento”, advirtió.

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