Jueza argentina desafía el modelo de familia en bien de un menor

Derechos Humanos 21 de abril de 2022
La historia de un fallo inusual de una jueza argentina, a favor de la triple filiación de un niño de dos años, ha desafiado no solo una amplia jurisprudencia en la materia, sino que además ha reformulado el modelo de familia en función de los intereses de un menor. Esta es la historia.

Por: Vanessa Cueva  

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Esta es la historia de un caso judicial; dos papás -uno biológico y otro de hecho-, una mamá, un niño pequeño y un final feliz que solamente fue posible en la medida en que todos/as los involucrados siempre pensaron primero en el bienestar del menor.

Nuestra historia tiene lugar en Salta, una provincia argentina y ocurrió hace ocho meses, aunque recién se ha podido conocer. El fiscal federal Maxi Hairabedian tomó su teléfono, abrió su aplicación de Twitter y reflexionó lo siguiente: “Pocas veces se ve en los Tribunales de Familia a personas con tanta madurez emocional, con herramientas para prohijar, con ganas de resolver el conflicto de una manera que beneficie el interés del niño. Ellos debieron dejar de lado el orgullo y las susceptibilidades”. Revisemos la historia que esconde el mensaje del Fiscal.

Un hombre,  padre biológico de un menor de dos años, presentó una demanda de filiación, quería que su nombre constara en el acta de nacimiento del niño reconociéndose como papá del pequeño. Lo hizo inmediatamente después de saber -con prueba de ADN en mano- que ese menor era su hijo. 

La madre, con quien ya no vivía y de la que se había separado luego de una relación estable, le dijo que podía ser suyo. Se lo comunicó luego de un año de estar separados, cuando ella ya tenía un nuevo compañero y además, cuando supo que su vida se extinguía debido a una enfermedad que consumía rápidamente sus fuerzas. En ese lapso de tiempo quien había ejercido de figura paterna ante el menor, quien había asumido funciones de cuidado y quien, sobre todo, había sido prolijo en besos y afectos hacia la criatura, había sido la nueva pareja de la madre. Y claro, el padre biológico había estado ausente en la medida que desconocía la paternidad que lo ligaba con el niño.

El tiempo corrió muy rápido y no sobraba, teniendo en cuenta la enfermedad de la mamá, por lo que el padre biológico interpuso la demanda para que se reconociera su paternidad lo antes posible. Pero el tiempo le ganó a las intenciones y la mujer, falleció.  Sin embargo, la causa avanzó y le fue reconocida la paternidad. Sin embargo este hombre tenía claro que durante su ausencia -frente al menor- quien había fungido de padre, y había establecido vínculos, no era él, sino otro hombre. Un otro con el que podría haber tenido cierta animadversión o distancia en tanto que aún, lo vivido por ambos con la mujer fallecida, generaba dolor y desconfianza. Y aunque suene raro, este caso pone sobre la mesa la necesidad de llegar a acuerdos, en medio de dolor y "cicatrices" debido a la necesidad de cuidar integralmente a los pequeños. Es así que el padre biológico, ya reconocido como tal por la justicia, pidió compartir la paternidad. Pensaba que apartarlo "podría perjudicar la salud emocional del menor", señaló.

Tenemos, entonces, a un padre biológico que aceptó que lo mejor para su niño, reconociendo que al único que conocía el pequeño -como papá- era al hombre que lo criaba en ese momento era compartir la paternidad. No había otro camino. Pero aquello era inaplicable en la medida, y así lo hizo saber la jueza, que el artículo 558 del Código Civil y Comercial argentino,  establecía que -como máximo- una persona solo puede tener dos vínculos filiales. Ya estaba señalado -por supuesto- el de la madre, y ahora solo faltaba el del padre. Imposible los tres, o lo que es lo mismo, tres son multitud. Pero cuando hay inteligencia, buena fe, mucho coraje y, primordialmente, interés en proteger al menor, la jueza encontró la mejor solución la cual fue aceptada por los dos hombres. Ordenó la emisión de una nueva acta de nacimiento del niño con los tres apellidos de los progenitores desafiando así al Código Civil, pero poniendo sobre la mesa argumentos jurídicos tan sólidos que nadie podría acusarla de prevaricato o inconducta legal y que se amparaban en el Sistema Interamericano de Derechos Humanos al que hoy, sectores ultra conservadores, denostan.

El fallo estuvo a cargo de la jueza Ana María Carriquiry, quien estaba al frente del Juzgado de Primera Instancia en lo Civil de Personas y Familia de Orán, provincia de Salta. Es ella la que ordenó que el niño de dos años fuera inscrito como hijo de una madre y dos padres, uno biológico y otro de crianza o de hecho: "Lo he fundado en los tratados internacionales de la que Argentina es parte (…) He tenido en cuenta la resolución de la Corte Interamericana, que dice que no hay solo un modelo de familia", señaló la magistrada tras conocerse el caso. En su alegato agregó que "había que sumar afecto en la vida del niño y esa fue la forma correcta". La decisión de la jueza fue muy bien recibida por el Ministerio Público, tanto así que el Fiscal del caso, el "tuitero" Maxi Hairabedian, no se opuso a la decisión de la jueza y compartió en su red social favorita que este era el primer caso de triple filiación en Argentina.

Pero Carriquiry no se quedó allí, además, escribió una carta dirigida al menor en un lenguaje muy sencillo, para que la pueda leer en algunos año, justificando los motivos del fallo: "Por eso, lo único que hice fue reconocer el derecho que tenés a tener dos papás que te críen, te cuiden. Porque, en definitiva, lo único que interesa es multiplicar amor”, indicó la magistrada en parte de su misiva.

Cuando los derechos del niño están por encima de la lucha de roles

La Factoría conversó con la abogada de familia, Roxana Noriega. Para la especialista un fallo de este tipo marca un precedente a nivel mundial, debido a la naturaleza de la madurez emocional con la que se ha tratado el tema. “A mi me parece ideal porque si el padre biológico quiere tener contacto con el hijo y participar de su crecimiento me parece perfecto, y que el padre de hecho también -vamos a decir que es con quien vive- quiere también tener contacto con el niño y se va a ver un régimen compartido de tenencia en bienestar del menor, eso es lo que la sociedad debiera madurar y pensar que es así porque es el bienestar del niño”.

Noriega, además, destacó el hecho de que la decisión final de la jueza haya priorizado, en todo momento, el bienestar del menor de dos años y que este debería ser un ejemplo a seguir por todos los juzgados de familia. “¿Qué es lo que necesita un niño? Todos los estudios llegan a una misma conclusión, que los primeros tres años del crecimiento del menor son importantísimos porque son los padres y los tíos, abuelos y parientes cercanos los que van a fortalecer la autoestima de ese menor (…) y eso va a ayudar que el niño tenga una buena autoestima (…) y eso le va a servir que, cuando este niño sea adulto, pueda enfrentar el mundo que siempre es difícil de alguna u otra manera (…) La sociedad, incluyendo a los magistrados, tiene que entender que se trata de la vida de seres humanos y (…) que es esa la sociedad que nos va a reemplazar”, declaró para La Factoría

Finalmente cabe destacar la Convención de Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño que maneja una prioridad: "Los niños no son personas que pertenecen a sus padres, y en favor de los cuales se toman decisiones, ni adultos en proceso de formación. Y precisamente en torno a esta premisa y en favor del derecho emocional del niño giró esta historia que ha conmovido a diversos usuarios de las redes sociales en todo el mundo.

 

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