Dos prejuiciosos sin gracia y el síndrome de Down

Derechos Humanos 20 de abril de 2022
Las personas con síndrome de Down pueden llevar una vida plena. Como cualquier persona sueñan y anhelan con una normalidad que se les negada en la medida en que, algunos, convierten a las personas con trisomía 21 en un motivo para sus chistes estableciendo así, feroces estereotipos.

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Bajo el manto de ‘comedia’, los presentadores Jorge Luna y Ricardo Mendoza realizaron comentarios discriminadores contra las personas con síndrome de Down. Distintas organizaciones e instituciones rechazaron este tipo de contenido que solo refuerza prejuicios y estereotipos contra este grupo humano.

Pese a que en los últimos años se ha avanzado en el reconocimiento de los plenos derechos y deberes de las personas con síndrome de Down, todavía queda camino por recorrer. En esta nota, presentamos experiencias de vida de personas con síndrome de Down que logran desmontar mitos y prejuicios. 

Experiencias de vida

En el 2017, la diseñadora Madeline Stuart fue ovacionada en la Fashion Week de Nueva York por la presentación de su primera colección de ropa deportiva. Su marca de ropa, "21 Reasons Why", lleva ese nombre al ser una referencia al cromosoma 21, cuya copia extra origina el síndrome de Down.  

Eléonore Laloux es una joven política francesa convertida en una voz a favor de la autonomía de las personas con discapacidad mental. Su historia de vida está marcada por la normalidad. Pasó su etapa escolar en una escuela “normal” y posteriormente ha trabajado en el área administrativa de un hospital. Su incursión en la política francesa se dio tras estar relacionada varios años en asociaciones para sensibilizar sobre la situación con síndrome de Down.

Los mitos también han sido derrumbados por el peruano Lucas Barrón, quien en el 2019 hizo historia cuando participó en el Rally Dakar. Lucas acompañó como copiloto a su padre, Jacques Barrón en la categoría SXS de la prueba motorizada más dura del mundo. 

En Argentina, Noelia Garella es una figura prominente de la educación preescolar. Es una docente como pocas en el mundo. Empezó a ejercer en el 2012 como encargada del programa de estimulación temprana a la lectura en un centro preescolar en Córdoba.
 
La adaptación libre del clásico de Shakespeare ‘Hamlet’ que dirigió la dramaturga Chela de Ferrari puso en escena a jóvenes actores peruanos con síndrome de Down. El papel de Hamlet recayó en el joven actor Jaime Cruz, quien en una entrevista aseguró que desmontó los propios mitos de los especialistas quienes aseguraban que no podría trabajar más de una hora al día. Al final, se preparó un año, trabajando entre cuatro y ocho horas al día. 

Derribando mitos

Pablo Gómez, presidente de la Sociedad Peruana de Síndrome de Down, manifestó que lo relevante es asociar la normalidad con las personas con síndrome de Down. Así se podrán desmontar los mitos: ellos pueden tener la vida que ellos quieran sin limitación.

 “Hay familias con niños con síndrome de Down que están yendo al colegio, que hacen su vida normal con sus amigos. Esa normalidad es lo importante. Si nos centramos en casos de éxitos como un actor o un atleta que gana medallas, estamos también generando una expectativa que no todos van a cumplir”, indicó a La Factoría

Para Gómez, si bien la situación ha evolucionado positivamente en el Perú en los últimos años, a comparación de décadas pasadas, todavía  los mitos o estereotipos están muy arraigados.  

“Esta idea de inclusión no está arraigada en la sociedad general, está arraigada un poco más en las familias y personas del entorno. Todavía es raro verlos en el colegio o trabajando. Sigue habiendo mucho mito y mala información. Estamos en un camino largo y difícil”, consideró. 

Gissely Alvarado, presidenta del Colectivo Down Perú, manifestó que el Estado no maneja un registro de cuántas personas con síndrome de Down hay en el país, lo que dificulta la implementación de políticas públicas claras. 

Así mismo, consideró que una barrera a derribar en el país es la educación segregada para niños con síndrome de Down. “Desde nuestra perspectiva no debería existir, debería existir una sola escuela que promueva la igualdad y la  inclusión. El mejoramiento de calidad de grupo de ambos grupos: las personas con discapacidad y sin discapacidad. Todos en un mismo grupo aprendemos y vamos fortaleciendo en una sociedad más respetuosa y empática”, refirió.

En torno, a los mitos a derribar, Alvarado se refirió a la idea de que son “angelitos” o “niños eternos”. En esa línea, instó a tratar a las personas con trisomía 21 con dignidad y respeto en cada etapa de sus vidas. 

“Sabemos que el síndrome de Down es una alteración genética que se produce al momento de la concepción. No es una enfermedad. Entonces, mientras más familias estemos adecuadamente informadas y empoderadas, vamos a tener mejor desarrollo en nuestros niños y personas con síndrome de Down. Y siempre tratarlos como lo que son: niños, adolescentes, jóvenes y adultos”, manifestó. 

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