Educación sexual reduce embarazos adolescentes en Perú

Derechos Humanos 14 de abril de 2022
Un colegio de Ucayali registraba de 25 a 15 embarazos por año. Después de implementar la educación sexual integral, los casos se redujeron drásticamente. Sin embargo, la pandemia pone en jaque los avances. 

Por: Sheila Inga  

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El colegio San Fernando de Ucayali ha sido testigo de una revolución educativa que ha cambiado la vida de maestros, tutores, padres y estudiantes. En cinco años, los casos de embarazos en adolescentes que registraba la institución se redujeron de 25 a solo 3. El secreto: una educación sexual integral. 

Según la Unesco, la educación sexual integral es el proceso de enseñanza y aprendizaje sobre los aspectos cognitivos, psicológicos, físicos y sociales de la sexualidad. El objetivo es que los menores disfruten de salud, bienestar y dignidad, entablen relaciones sociales y sexuales basadas en el respeto y analicen cómo sus decisiones afectan su propio bienestar y el de otras personas.

El inicio del cambio

Junto a Loreto, Amazonas y San Martín, Ucayali es una de las regiones del país con la tasa más alta de gestantes entre los 12 y 17 años de edad. Para enfrentar este problema, el Ministerio de Educación, con apoyo de la organización Manuela Ramos, implementó desde el 2014 un programa focalizado de educación sexual en uno de los centros educativos con mayor incidencia de casos. Es así que se inició los trabajos en el colegio San Fernando. 

Llipolita Ríos, profesora del centro educativo, cuenta que las capacitaciones estuvieron dirigidas en un principio a los tutores y luego se incluyó a profesores de todas las materias. "En el 2017 hacemos la transversalización y todos los maestros de las diferentes áreas, comunicación, matemática, educación física, todos empiezan a aplicar sesiones ESI (Educación Sexual Integral) en las aulas con los estudiantes". 

En entrevista para La Factoría, la docente cuenta que durante los primeros años batallaron contra un fuerte rechazo al programa pedagógico de parte de padres y madres de familia y de hasta algunos maestros. Sin embargo, con perseverancia, siguieron adelante con el proyecto y lograron finalmente incluir a los propios alumnos y alumnas en el proceso y difusión de la enseñanza.

"También teníamos capacitaciones y talleres con los mismos adolescentes. Fortalecíamos en ellos sus competencias para que  también sean ayudantía, por así decirlo, y sean ellos también educadores de pares (...) porque eran estudiantes que con el lenguaje que ellos (usaban) se comunicaban con otros adolescentes". 

Los estragos de la pandemia

embarazo

Según registros del Ministerio de Salud, el número de partos en niñas menores de 15 años en el Perú aumentó de 1,158 a 1,438 entre 2020 y 2021, los dos primeros años de la pandemia de la Covid-19. Unas cifras de terror que no muestran el panorama completo ya que no registran a las menores que tuvieron abortos o partos extrahospitalarios. 

La emergencia sanitaria mundial también golpeó los avances logrados en Ucayali. La maestra Llipolita lamenta que durante los dos años que las menores estuvieron bajo la tutoría de sus padres, debido a la suspensión de las clases presenciales, los embarazos han vuelto ha incrementarse. 

"Sí yo sumo los tres embarazos que tengo ahorita en quinto grado, una de 7 meses, una de 4 y una de 6 (...) Luego tengo dos mamás adolescentes. Tengo un embarazo en segundo grado. Estoy hablando de cuatro embarazos que en este año dan a luz. Estamos tristes, pero no podemos quedarnos con la tristeza. Tenemos que seguir trabajando". 

Un problema de múltiples frentes

Según el diagnóstico realizado en la región, el incremento del índice de embarazos en adolescentes está relacionado directamente a la historia de la familia, sobre todo al nivel cultural y educativo de los padres, afirma la maestra Ríos. 

"Cuando nosotros hacemos la hoja integral de la adolescente embarazada descubrimos que su mamá también fue una madre adolescente. Si ella tiene 16, su mamá tiene 30 o 32 años. Eso es un indicador que me dice que la familia, de manera generacional, va también, como quien dice, siguiendo la secuencia de convertirse en madres adolescentes".

Cuenta que otro de los problemas es que las menores dejan los estudios para trabajar y muchas veces caen en mafias de trata de personas. Por eso, la docente resalta la importancia del rol protector que debe asumir la familia, la comunidad y el Estado. Lamenta que durante la pandemia, se haya agudizado la falta de acceso a servicios de salud sexual y reproductiva de calidad. 


Pese a los múltiples obstáculos, los docentes del colegio San Fernando reconocen la importancia de implementar una educación sexual integral para promover el autocuidado y la toma responsable de decisiones. "Es mi cuerpo, la decisión que yo tomó de él. Es hacer ejercicio de mis derechos sexuales reproductivos. Como le decía a los estudiantes, nuestro cuerpo es nuestro territorio", señala con emoción la profesora Llipolita Ríos, para quien la educación sexual integral es educación para la vida.

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