La carpa Grau: el bastión de la música chicha

Cultura 24 de marzo de 2022
Entre las avenidas Grau y Paseo de la República, en el centro de Lima, se alzó una carpa circense que, tiempo después, albergaría a grupos musicales históricos. Conozca la historia de la Carpa Grau.

Por: Sheila Inga  

chacalon carpa grau
"El que te quiere, te ama. Siempre Chacalón. Veinte años en la vida artística, pasando alegrías, tristezas, pero aquí me tienen". Lorenzo Palacios Quispe, vestido con un traje rojo chillón, le habla a una multitud que no deja de corear su nombre. Detrás de él, su orquesta. Sobre él, una fila de globos que rodean luces de colores que no dejan de parpadear. El Faraón de la Cumbia empezaba así un nuevo concierto en un escenario familiar, que él, y muchos artistas de la música emergente de su época, hicieron suyo: la Carpa Grau.  

De circo a refugio de la Chicha

Ricardo Flores Chipoco es el nombre del empresario que compró el local frente a la plaza Grau, en el corazón del centro de Lima, que se convertiría a inicios de la década de los ochenta en el gran coloso de la Chicha peruana. Pero los inicios de la Carpa Grau estarían muy alejados de la música, tal como recoge Gonzalo La Hoz Astengo, en su investigación sobre La Tarumba: "el negocio de Ricardo Flores, en un inicio albergó importantes circos como el Circo de los Hermanos Gasca, El Mónaco o el Tihany Circus". 

Serían productores musicales de la época, los que convencieron al empresario a que, durante los meses que no usara la carpa como circo, alquilara el local para conciertos de artistas representativos de la época. "La Carpa Grau se adaptó a la creciente inmigración de la sierra a Lima, con ello se dejaron de lado los espectáculos circenses para dar lugar a los conciertos de música chicha y salsa", detalla La Hoz en su estudio.

carpa

Hablar de la Carpa Grau es hablar de la música chicha. El docente y licenciado en Música, Franco Chui Agama, recoge la investigación del periodista Juan Gargurevich: "(...) las entradas se vendían a cuatro soles y los jaladores endulzaban con sus precios a los parroquianos de los alrededores, los grupos favoritos de los asistentes eran Los Shapis y Chacalón. Este recinto sirvió para cultivar las tradiciones andinas en la capital".

El 18 de octubre de 1987, la carpa Grau fue escenario del II Festival de la Cumbia Peruana. "Estuvieron ese domingo: Los Destellos, Los Ecos de Edilberto Cuestas, El grupo Naranja, El Grupo Caracol, Manzanita y su conjunto, Los Beta Cinco de los hermanos Canevello, Los Ribereños, Félix Martínez y sus Chavales", detalla el sociólogo, Arturo Quispe Lázaro. En su tesis "La música chicha: Expresión de una cultura e identidad popular en formación" cuenta que el festival se inició a la 1:00 pm y culminó a las 11:00 pm. "(...) es por demás decir que la Carpa estuvo abarrotada de gente de todas las edades, además, como es día domingo se observa familias enteras". 

grupo alegria

Según el antropólogo Fernando Ríos Correa, la Chicha surgió en Huancayo, ciudad que nos dejó emblemáticos músicos que llenarían la mítica carpa. Uno de ellos, el Grupo Alegría. En entrevista para La Factoría, el investigador musical, Hugo Lévano, cuenta que esta agrupación fue una de las más importantes del sello discográfico Horóscopo y estuvo integrada por estudiantes de la Universidad Nacional del Centro de Huancayo. "Se llama Alegría porque se dieron cuenta que lo que no puede faltar en una fiesta, pues, es eso, la alegría. Es increíble esta mezcla porque es un grupo que nace en los años de la lucha universitaria".

Lima, una ciudad provinciana

Lima siempre ha sido una ciudad de migrantes, afirma Hugo Lévano. "Hay informes de procesiones de migrantes desde el Virreinato. Lima siempre ha sido una ciudad provinciana.  Es esa dinámica de las costumbres, que traen las personas de diferentes regiones del país, lo que ha hecho de Lima una ciudad importante. De acá ha surgido un montón de géneros musicales que se deben a los hijos de los migrantes o a los mismos migrantes". 

Lévano explica a La Factoría que la mayoría de músicos que llegaron a Lima de la región centro del país no son migrantes que viajaron en busca de oportunidades o un futuro mejor. Solo serían universitarios en busca de las discográficas que no encontraron en su ciudad natal. "Muchos de ellos tienen carreras paralelas que dejan por un tiempo o dejan (definitivamente) para dedicarse a la música", aclara.

En la década del noventa, la carpa Grau cerraría sus puertas. La delincuencia, pandillaje y prostitución que coparon los alrededores alejaron a las familias que se daban cita cada domingo. Los espectáculos se convirtieron así en refugio de peleas y disturbios que incluso terminaron en muertes. En el 2009, el terreno fue vendido, sepultando para siempre una parte de la historia musical peruana. 

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