Tasa rosa y menstruación: Otras formas de desigualdad

Derechos Humanos 21 de marzo de 2022
Los productos de higiene femenina cuestan más que los dirigidos a hombres. Los artículos para la gestión menstrual se han convertido en un lujo. ¿Son nuevas formas de discriminación de género?

Por: Sheila Inga  

Tasa rosa
En la foto superior que precede a este texto se muestran dos máquinas de afeitar casi similares. Mango de plástico, cuchilla de acero inoxidable, mismo peso y tamaño. ¿Las diferencias? El color y el precio. El tono rosado, al parecer, le da un valor agregado que afecta directamente el bolsillo de las consumidoras. Este costo adicional a los productos destinados a mujeres ha sido denominado como la Tasa Rosa. 

En el 2019, la Procuraduría Federal del Consumidor de México encontró que los productos con mayores diferencias de precio por género son las rasuradoras desechables, los pañales para adultos y las máquinas de afeitar. Ese mismo año, el Servicio Nacional del Consumidor de Chile detectó que las categorías con más disparidad monetaria fueron los juguetes y artículos para bebés. 

Estudios similares se han realizado en Estados Unidos y varios países de Europa. Todos hacen énfasis, además, en que los productos de higiene menstrual, como las toallas sanitarias y los tampones, tienen un IVA (lo que sería nuestro IGV) superior al de otros productos de primera necesidad. 

El costo de menstruar

Una mujer tendrá en promedio unos 450 periodos menstruales durante 38 años de su vida. Es decir, usará estos productos más de 1800 días. La fundación Friedrich-Ebert-Stiftung detectó en su estudio "Impuestos Sexistas en América Latina" (2020) que en los diez países analizados, incluyendo el Perú, las toallas higiénicas y los tampones tienen la tarifa plena del impuesto IVA "como si fueran mercancías de lujo".

Imagen1

En la región, son solo tres los países que han eliminado este impuesto para los artículos de higiene menstrual. El primero fue Colombia que, en 2018 y después de una campaña de movilización social denominada #MenstruaciónLibreDeImpuestos, redujo a 0% el IVA para toallas higiénicas y tampones. En Ecuador, una medida similar entró en vigencia desde diciembre del 2021. En México, se aplica desde el uno de enero pasado. 

Europa ha ido más allá. En 2020, Escocia se convirtió en el primer país del mundo en aprobar la distribución gratuita de productos higiénicos en establecimientos públicos. En febrero de 2021, Nueva Zelanda y Francia aprobaron normas similares para combatir la denominada "pobreza menstrual", acentuada por la pandemia.

Menstruación, otro factor de desigualdad

En el Perú, los avances son lentos. En marzo de 2021, el Gobierno publicó la ley 31,148 que promueve y garantiza el manejo de la higiene menstrual de niñas, adolescentes y mujeres vulnerables. La iniciativa legislativa, presentada un año antes por la congresista Arlette Contreras, sufrió una serie de modificaciones antes de su aprobación. Entre sus objetivos está impulsar el acceso universal, gratuito, igualitario y progresivo a los productos de gestión menstrual como insumos básicos y de primera necesidad. Ha pasado un año y todavía no ha sido reglamentada.

Para Gladys Vía Huerta, coordinadora de Católicas por el Derecho a Decidir, una mala gestión menstrual no tiene que ver con cuestiones culturales sino con la poca accesibilidad a estos productos de parte de sectores pobres y vulnerables. "El estado debe determinar toda una serie de estrategias en los colegios, sobre todo los públicos, y para aquellas familias donde muchas veces por su ingreso diario no acceden a la canasta básica".

Un golpe al bolsillo y al medio ambiente

toalla sanitaria

La doctora en antropología médica, Cynthia Ingar, explica que las toallas higiénicas están compuestas en 67.2 % o 71 % de celulosa y el resto de distintos tipos de plástico. En su tesis "Cuerpos femeninos, agencia femenina en salud reproductiva y lo político de la reproducción en el Perú" refiere que "los componentes de la toalla luego pasan por un proceso químico con lejía para que ésta se vuelva blanca. Un by-product de ese proceso de blanqueamiento son las dioxinas, una sustancia tóxica que está relacionada al cáncer y otros problemas de salud como la infertilidad".

Estos químicos y fibras sintéticas también están presentes en los tampones. Otro gran problema es el tiempo que tardan en degradarse, entre 500 y 800 años, según estudios. Advertencia compartida por Gladys Vía Huerta. En entrevista para La Factoría señaló que el acceso a estos productos de higiene no solo no es equitativo, "sino que, también, generan contaminación ambiental. Entonces, (el Estado) debería, por ejemplo como otros países, entrar a la idea de (promover) productos más orgánicos".


Considera que esto se podría lograr mediante convenios con empresas fabricantes de productos menstruales más ecológicos, como las toallas de tela reutilizables o las copas menstruales. Alternativas que poco a poco están ganando más mercado en el país, aunque el Estado todavía no las haya incluido dentro de sus políticas de gestión menstrual. 

Te puede interesar