Álvaro Artaza, "Comandante Camión". Un caso más de impunidad

Memoria 18 de marzo de 2022
Un infante de la Marina es acusado de asesinatos y torturas a civiles en Huanta, Ayacucho, en 1984. El día que ordenaban enjuiciarlo, desapareció. Una historia más en nuestro país que habla de impunidad.

Por: Sheila Inga  

Álvaro Artaza

Una mirada adusta que apunta hacia el piso. Un bigote y un quepí. Es una de las escasas imágenes que se tienen de Álvaro Artaza Adrianzén, capitán de corbeta de la Marina de Guerra del Perú. Un hombre que se escondió detrás de un seudónimo que aterrorizó a la población de Huanta durante 1984. Esta es la historia del "Comandante Camión".

El estadio municipal de Huanta

El cuartel general de la Infantería de la Marina operó en el estadio municipal de Huanta desde enero de 1983, año en el que las Fuerzas Armadas asumieron la dirección de la lucha contra Sendero Luminoso por orden del entonces presidente Fernando Belaunde Terry. En junio de 1984, Álvaro Artaza llegaba a esta ciudad ayacuchana para liderar el destacamento de marinos. 

Durante su mando se registraron asesinatos y desapariciones de civiles. El uno de agosto, dos meses después de su llegada a Huanta, se hallaron los cadáveres de seis miembros de la Iglesia Evangélica Presbiteriana. El hecho fue cubierto por el corresponsal del diario La República, Jaime Boris Ayala Sulca, quien habría recogido la versión que sindicaba a los infantes de Marina como autores de los crímenes. 

Al día siguiente, el periodista se presentó en el estadio municipal, base del cuartel, para reclamar por el allanamiento injustificado que habían realizado al domicilio de su madre. Ese 2 de agosto fue el último día que se supo de él. Su desaparición motivó el reclamo de sus colegas en Lima y tal fue el escándalo que el 16 de agosto, el fiscal de la nación, Álvaro Rey de Castro, llegó a Huanta para inspeccionar el cuartel militar, pero no encontró nada. 

Un día antes, el "Comandante Camión" había ordenado desaparecer los rastros de las torturas y asesinatos en el recinto. "Quiero que parezca un centro vacacional, un jardín, nada de calabozos, jueguen fútbol, pongan música, televisión, quiero que nos envidien", les dijo a sus subordinados, según el testimonio de un compañero de armas de Artaza, recogido por el periodista de investigación, Edmundo Cruz

Las fosas de Pucayacu

Fosa común Pucayacu
El 22 de agosto, una semana después de la visita del fiscal, se hallaron tres fosas comunes en Pucayacu, a 40 km de Huanta, en el camino a Huancayo. Los cadáveres de 49 hombres y una mujer yacían desnudos, maniatados, con vendas en los ojos y desfigurados. Recién en 2009, gracias a pruebas de ADN, se identificó a diez de las víctimas. Todas pertenecían a la comunidad de Culluchaca y habían sido detenidas el 10 de agosto. Las hipótesis señalan que los comuneros habrían sido ejecutados en la víspera de la llegada del Fiscal de la Nación por orden de Artaza.

El cuestionado capitán fue evacuado de Huanta por orden superior en setiembre de 1984. Dos años después, el 26 de febrero de 1986, la Corte Suprema de Justicia resolvió iniciar un juicio en su contra por actos violatorios de los derechos humanos. Juicio que nunca se realizó porque ese mismo día, el "Comandante Camión" fue supuestamente secuestrado a plena luz del día en una calle del distrito limeño de Surco. Nadie pidió rescate e incluso algunos afirman haberlo visto en el extranjero. Han pasado 36 años y su paradero sigue siendo desconocido. 

Memoria histórica contra la impunidad

Ante la impunidad queda la memoria. Según el abogado Germán Vargas, director de Políticas e Incidencia de la Asociación Paz y Esperanza, la memoria histórica es la forma en la que las personas y los pueblos tratan de comprender el pasado dándole sentido con el presente. "Tiene que ver con un derecho que tenemos todas las personas. Un derecho indispensable para justamente concretar la justicia. (...) Estamos hablando fundamentalmente en contextos de conflicto armado, en situaciones de tensiones, crisis política mayor, como aquella que experimentamos en nuestro país". 

En entrevista para La Factoría, señaló que una de las consecuencias de un Estado complaciente con la impunidad es la perversión de la democracia y de la institucionalidad. "Pero más grave que eso es no ofrecer o garantizar el derecho a la justicia de las personas que fueron directamente afectadas. Y cuando eso no se hace, se mantiene una situación de victimización, de daño permanente, que en algunos casos dura 20 años, 30 años o mucho más. Eso es muy reprochable e inmoral".

El Registro Nacional de Personas Desaparecidas y de Sitios de Entierro (Renade) actualiza cada año la cifra de desaparecidos durante la época de violencia que vivió el país en el periodo 1980 – 2000. Su último reporte (2021) registra un total de 21,918 personas desaparecidas, 584 casos más que el año anterior. El año del surgimiento del alias "Comandante Camión", 1984, es la fecha en la que se registraron más desapariciones (4,242). Una época atroz de nuestra historia que no merece olvido, ni perdón. 

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