Maternidades forzadas y las secuelas irreparables de una violación

Derechos Humanos 17 de marzo de 2022
Un congresista afirma que un hijo producto de una violación puede sanar las heridas del abuso sexual. Una psiquiatra responde.

Por: Sheila Inga  

Edwin Martinez
Edwin Martínez es el nombre del congresista de la República que asegura haber encontrado la "cura" a las secuelas de una violación sexual. “Un niño puede sanar esas heridas, esas cicatrices, esas secuelas dejadas por esos malditos violadores que hacen daño a muchas niñas", dijo el parlamentario durante el debate de la moción que declaraba de importancia e interés nacional el denominado "Día del niño por nacer".

Las declaraciones del legislador de Acción Popular sentaban su postura en contra del aborto, en cualquiera de sus formas, porque para él "nadie tiene el derecho a quitarle la vida a un niño que está siendo concebido en el vientre de una madre”. Un pensamiento compartido por la mitad de la población peruana, pese a que desde 2016, al día, un promedio de cinco niñas menores de 14 años son obligadas a asumir maternidades forzadas. En el presente informe, de la mano de una especialista en psiquiatría, intentaremos rebatir el método de sanación propuesto por el parlamentario.

Niñas madres: Las secuelas

La llegada de la pandemia agudizó la situación de las más pequeñas.  Según reportes oficiales del Ministerio de Salud, los partos en menores de diez años se cuadruplicaron en comparación a la tendencia promedio reportada los años anteriores. Así, el 2020, 24 niñas fueron obligadas a crecer de golpe. 

En entrevista para La Factoría, la psiquiatra e investigadora, Martha Rondón, señaló que el 50 % de mujeres víctimas de violaciones sexuales sufrirán un trastorno de estrés postraumático, una enfermedad crónica que provoca en las  pacientes una reexperimentación de la agresión, mediante recuerdos asociados al ataque. A esto se suman "sentimientos de culpa, sentimientos de ira, despersonalización, dificultad para expresar los sentimientos y emociones, depresión, consumo de alcohol y otras drogas como automedicación".

Rondón advierte que las secuelas neurobiológicas son más graves cuando se trata de adolescentes debido a que hablamos de un cerebro en formación: "Entonces, la experiencia de violación, seguida de la necesidad de llevar a término un embarazo del hijo del violador, van a dañar, no solamente la función del cerebro, sino, también, su estructura con hipertrofia de algunas regiones, como los núcleos amigdalares, y el retardo en la maduración de otras partes del cerebro como la corteza pre frontal".


A las secuelas físicas, se añaden las psicológicas y sociales. La especialista afirma que se ha demostrado que las niñas que sufrieron violación sexual tienen más posibilidades de abandonar el colegio o de repetir el año. Además, que sufren una alteración de sus impulsos, lo que las hace más propensas a tener ideas y conductas suicidas. 

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Pero la madre no es la única que padece las consecuencias del ultraje. Rondón explica a La Factoría que "cuando un feto se forma dentro del útero de una madre que está muy estresada, deprimida o muy ansiosa, hay algunos fenómenos que tienen que ver con el funcionamiento de la arteria umbilical que dan lugar a que el cerebro del niño se dañe". En consecuencia, el pequeño o la pequeña tendrán dificultades para adaptarse.


La violación, una expresión del patriarcado

Desde una perspectiva de género, la doctora Martha Rondón nos explica que la violación es un crimen de poder. "Es una expresión del patriarcalismo: violamos a las mujeres para recordarles que no son autónomas, que están fuera de lugar, que deberían haber estado en su casa o que le pertenecen al hombre de la casa. Es una humillación". Considera que se trata del evento traumático más grave que le puede ocurrir a una mujer y que también puede ser usado para humillar a otros hombres como ocurre en las guerras.


Aunque en el Perú se sigue penalizando el aborto por violencia sexual, la legislación sí permite realizar esta práctica cuando la salud o la vida de la mujer están en riesgo inminente por la continuación del embarazo. Ante lo expuesto, queda claro que el embarazo por violación provoca un daño irreparable a la salud mental de la víctima y que ningún bebé concebido en tan atroces circunstancias podrá "sanar esas heridas", tal como afirma el congresista Martínez. Recuerde que toda mujer que ha sufrido violencia sexual tiene el derecho de ser evaluada para acceder a un aborto terapéutico. 

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