Las Bambas: Hablan las mujeres

Derechos Humanos 10 de marzo de 2022
Cotabambas, Apurímac, hablan las mujeres desde la provincia, los distritos y las organizaciones sociales de Cotabambas . Sus vivencias en un entorno mayoritariamente masculino, la lucha por espacios de representación y las brechas de género. El impacto del proyecto minero Las Bambas sobre el territorio, el cuerpo y la vida de las mujeres.

El sector minero, es profundamente masculino, pero desde la empresa privada se busca cerrar las brechas de género. Y frente al Estado, lo que significa ser una mujer en las mesas de diálogo de los conflictos sociales más complejos de los últimos tiempos.

Capítulo 3: Mujeres en la mesa de diálogo y en la empresa minera: La brecha de género no se observa solo en las comunidades, dentro de las empresas mineras y en el Estado en el rubro de actividades extractivas, las mujeres también son minoría y enfrentan una serie de barreras y obstáculos

Por: Leah Sacín Gavancho

  • HeydiHeydi Araujo

    “Muchas veces me ha pasado con representantes de las empresas, de instituciones, incluso de las comunidades, hasta con mujeres en espacios de diálogo en regiones del sur cuando he ido representando al OEFA, donde la mayoría son ingenieros y hombres. Te dicen -ah pero ha venido una mujer, ella qué va saber- me lo han dicho directamente; mejor que venga un hombre a dar soluciones. Me ha pasado también con los ingenieros que te dicen -no vas a poder caminar o llegar-”. Heydi Araujo es socióloga de profesión y actualmente trabaja como Coordinadora de Gestión Socioambiental del OEFA. Casi toda su carrera la ha hecho trabajando en el rubro de empresas extractivas. Se sabe que es un mundo mayoritariamente masculino. En Perú la participación de mujeres en minería no llega aún al 7%, mientras que en Argentina superan 9%. En otro continente, tenemos a Australia, con 13% y Canadá con 19% de mujeres trabajando en el rubro minero. 

    “Yo trabajo en espacios donde efectivamente hay una presencia mayoritaria de hombres. Pero antes era mucho menor la participación de las mujeres como facilitadoras de los espacios. Somos pocas las que lideramos y facilitamos esos espacios de diálogo. Ahora se ve un poquito más a representantes mujeres de las instituciones públicas, pero son espacios que se van ganando y se ganan por el conocimiento”, agrega. Heydi, ha tenido un rol principal en casi todas las mesas de diálogo en el llamado “corredor minero del sur”, una de las zonas de más alta conflictividad social del país.

    Desde septiembre de 2015 la zona de influencia de la mina ha sido declarada en emergencia constantemente, incontables mesas de diálogo, intervención militar, vidas humanas perdidas en enfrentamiento con la policía. Uno de los casos de conflicto que se ha convertido en un problema para el actual gobierno. Por allí pasaron el expresidente del Consejo de Ministros Guido Bellido, quien nació en Chumbivilcas, un distrito del corredor minero sur, y también la expresidenta del Consejo de Ministros, Mirtha Vásquez quien tuvo un rol relevante para lograr que se desbloqueen las vías sin enfrentamientos entre civiles y policías. 

    En una entrevista del 3 de febrero de este año al diario ABC de España, Mirtha Vásquez habló de lo que significa ser una mujer representante del Estado Peruano en los momentos más álgidos de conflictos sociales y políticos. “En este país es complejo ejercer un cargo de poder siendo mujer porque persiste el machismo. Hay que agregar que una mujer como yo, pequeña de tamaño y de aspecto menudo, que no tiene la voz fuerte ni acostumbra gritar, no es vista como una figura imponente. En Perú, el poder se asocia a la fuerza y a las formas masculinas de subir el tono al hablar. Por eso es complejo ejercer el poder, porque los varones se niegan a tomar en cuenta la opinión de alguien que aparentemente es débil. Hay que convencerlos de que puedes hacerlo y es desgastante”, declaró para el diario español. A pesar de ello, Vásquez logró el diálogo en la zona de conflicto y, por primera vez en muchos años, no hubo enfrentamiento ni violencia en esta zona. 

    Heydi Juárez conoce desde hace más de diez años esta zona de conflicto y aunque se ha enfrentado también al machismo, al igual que la expremier, ha ido construyendo una voz que guíe al diálogo. “Las mesas de diálogo son en realidad espacios de encuentro. Puede haber desencuentros, pero la idea es que es un espacio donde los actores pueden manifestar pensamientos, posiciones, intereses. Son grupos de diálogo y nosotras podemos liderar esos espacios”, comentó. 

    Desde el 2018, el Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA) cuenta con un Comité para la Igualdad de Género (CIG) cuyo objetivo es cerrar las brechas de género, promover la igualdad la propia institución, y garantizar un entorno libre de violencia y discriminación. Entre los principales logros del Comité, se destaca la aprobación de la Política de Igualdad de Género e Inclusión del OEFA (2019) con el objetivo de institucionalizar la igualdad y la inclusión en el entorno laboral. El Comité también monitorea la participación de mujeres en los espacios de diálogo. A octubre del 2021, de 139 espacios en los que ha participado el OEFA, identificaron que el 33.25% de participación ha sido de mujeres. Queda pendiente realizar el ejercicio de identificar  la participación de las mujeres en las vocerías, es decir, como representantes de organizaciones y frentes de defensa, lo cual es muy relevante. 

    “Estoy en una industria que tradicionalmente ha sido de varones, pero creo que el nivel de conocimiento me ha hecho un lugar en este espacio para poder participar y hacer pública información que sea útil”, Heydi cree mucho en demostrar día a día que es una mujer que tiene la madurez y experiencia para liderar espacios de diálogo en las situaciones más complejas y aunque ha sentido el machismo directo y frontal, eso nunca la ha distraído de su labor. “Tengo varias anécdotas. Cuando he ido a campamentos -en lugares remotos-, por ejemplo, hay temas que no solo tienen que ver con que si las mujeres son débiles, o no. También entran a tallar una serie de prejuicios como que que si vas a la selva, y eres virgen al ser mujer el bosque se pone celoso. Si viene una mujer, entonces llueve. Son creencias, pero que ponen barreras. Pero esas cosas se van superando y entonces cuando estás en ese espacio no solo te representas a ti sino a muchas mujeres”, reflexiona. 

    Según información de Defensoría del Pueblo publicada en enero de este año, el 61.4% de los conflictos son de origen socioambiental. A nivel regional, Cusco y Apurímac suman la mayor cantidad de conflictos activos en lo que va del año. Justamente el rubro y el territorio en el que Heydi trabaja en el OEFA y desde donde desarrolla su vocación como servidora pública con un enfoque de género que permite promover la participación de más mujeres en espacios tradicionalmente masculinos. “En el grupo que tenemos del OEFA lo que hacemos es identificar a las mujeres que participan y observar. Pero pasa también por hacer más operativas las políticas de género, cómo fortalecer la participación, esos lineamientos deben ser ad hoc, no algo general. Tienen que ser un instrumento que te permite incluir mujeres y promover la participación específicamente según las particularidades del territorio”.

    Heydi nos cuenta que cuando empezó en este trabajo era común escuchar que las mujeres no debían entrar a la mina y que han sido incontables las veces en que le ha tocado ser la única mujer de la mesa. “Yo trato de que esas cosas no afecten la información que voy a dar, yo no les digo soy mujer te puedo ayudar, lo que hago es cumplir el rol que he ido a ejercer lo mejor que puedo. Se trata de mitigar ese discurso y hacer más fuerte la participación que pueda yo tener. Si me preguntan algo soy más enfática. Al final me acerco a esa persona y trato de ser más horizontal. Busco romper esa barrera que a veces es por ser mujer, otras por ser de Lima y de alguna manera ser ajena en ese espacio”. 

    En sus años de recorrer el Perú ha podido descubrir de manera empírica que la diversidad de miradas sobre los problemas es un aporte invalorable. “No somos una cuota, realmente aportamos en cada espacio”, nos dice. “Muchas veces las lideresas plantean temas que no están sobre la mesa, su mirada suma en la afectación ambiental más allá de compensaciones económicas y suman en la creación de consensos más completos. Ese es parte del valor que tienen las mujeres y su representación en estos escenarios de conflictividad”, finaliza. 

    A la pregunta de si el Perú es un país machista, Heydi considera que ”nos falta mucho. Si bien hay estos pequeños espacios en donde estamos participando nosotras representando, pero aún somos un país sesgado”.

    Finalmente reflexiona pensando en las muchas servidoras públicas que se enfrentan a espacios donde el machismo y la discriminación son aún parte de la vida cotidiana: “Yo creo que todas las mujeres estamos en la capacidad de plantear de manera pública, y sin temor, cuáles son nuestros intereses y nuestras ideas. Creo que no debemos dejar de participar en los espacios que tenemos, el estar ya se hace y se contribuye bastante. Hay una permanente lucha por visibilizarnos como actores sociales importantes. Pero no solo es participar, es buscar decir algo trascendente y sumar desde donde estemos”. 

  • Mujeres en la empresa minera

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    ¿Y las mujeres en el proyecto minero Las Bambas? Es importante mirar más allá del impacto que tiene la empresa minera en las comunidades de influencia directa y observar que estas brechas de género también atraviesan al sector privado. Según la oficina de imagen institucional de Las Bambas, en el año 2021 trabajaron  para generar mayor inclusión femenina en su organización. Para dicho propósito también incluyeron a las empresas contratistas como aliadas con la finalidad de mejorar la presencia de mujeres en todo nivel de su negocio. Pero es relevante mencionar  que -en muchos casos- las empresas contratistas tienen problemas relacionados con la vulneración de derechos laborales de las mujeres, así como contratos con brechas salariales distintas entre hombres y mujeres.

    La brecha salarial es la remuneración diferenciada entre hombres y mujeres por un mismo trabajo. Según información del Ministerio de Energía y Minas del año 2019, la diferencia salarial en el rubro minero según funciones llegó a 21.9% en el caso de gerencias, 13.2% en personal administrativo, 11.3% en personal de planta y 34.5% en operaciones generales. 

    Para este reportaje solicitamos una entrevista con alguna de las mujeres en posiciones de liderazgo en la mina pero no fue posible. Sin embargo, nos hicieron llegar algunas cifras respecto a su trabajo en la reducción de la brecha. “Alcanzamos que el 12 % de nuestra empresa sean mujeres (319). En el estamento de contratista se logra un 12,7 % (755). A nivel de nuevas contrataciones directas, en los últimos tres años hemos tenido un incremento considerable porque pasamos del 12 % en 2019 de nuevas contrataciones (473) al 22 % en 2021 (709)”, detallaron. Sobre sus acciones respecto a las mujeres de las comunidades de influencia no nos hicieron llegar información. 

    Según la información alcanzada la empresa busca impulsar la equidad y la diversidad, considerando que es fundamental para lograr mejores resultados mediante una mayor gama de experiencias y pensamiento diverso, lo cual se traduce en un mejor proceso de toma de decisiones. Para lograr estos objetivos Las Bambas consideró que era importante también luchar contra el acoso laboral. Es por ello que el año pasado convocaron a GenderLab para hacer uso del software desarrollado con soporte del Banco Interamericano de Desarrollo para crear Espacios Laborales Sin Acoso. ELSA es una herramienta de medición para el diagnóstico e intervención que, con uso de algoritmos e inteligencia artificial, mide a las organizaciones en temas vinculados a hostigamiento sexual laboral. A través de la medición se plantearon planes de acción como reforzar canales de denuncia y conocimiento de la política interna en temas de hostigamiento sexual laboral.

    Por otro lado, desde el año 2020 la empresa tiene una política de diversidad e inclusión para promover un ambiente de trabajo que reconoce la igualdad de derechos, valora la identidad y heterogeneidad, busca que cada individuo alcance su máximo potencial sin importar género, raza, nacionalidad, origen étnico, religión, orientación sexual, edad, discapacidad, cultura, entre otros.

    Durante la pandemia un hecho respecto a sus políticas de concientización tuvo impacto mediático: trabajadoras y trabajadores pintaron un camión de color rosado como un gesto para expresar inclusión. Aunque obtuvieron algunas críticas en redes sociales, la empresa informó que la idea era demostrar su compromiso con la equidad, la inclusión social y su rechazo al racismo, machismo y a todo tipo de intolerancia.

    • De la empresa hacia la comunidad

      Julia Cortez

      La empresa Minera Las Bambas no nos compartió información sobre su trabajo con mujeres en las zonas de influencia por lo que para conocer sobre políticas que buscan impactar positivamente en las mujeres de las comunidades tuvimos que ir hacia el otro lado del país. En Cajamarca, conocimos la historia de Julia Cortez Novoa, presidenta de la Unión de Crédito y Ahorro (UNICA) El Progreso de la comunidad de Tres Molinos. 

      Pero es importante recordar también que Cajamarca ha sido una zona de alta conflictividad. El proyecto minero Conga, a cargo de la empresa Yanacocha despertó una ola de protestas durante el gobierno de Ollanta Humala con saldos trágicos. Las enormes protestas en defensa del agua y en contra de la implementación del proyecto dejaron cinco muertos, uno de ellos un menor de edad. 

      Imposible no mencionar lo ocurrido en la pequeña comunidad de Choropampa: el 2 de junio del año 2000, un camión con carga de Minera Yanacocha perdió 151 kilogramos de mercurio. Muerte, desamparo y ciudadanos que tuvieron que abandonar su ciudad por la contaminación. 

      Y si hablamos de mujeres que luchan por el medio ambiente, imposible no mencionar a Máxima Acuña, quien luego de un proceso judicial, ganó el respeto a sus tierras frente a la empresa. Máxima fue hostilizada y acosada por años pero finalmente ganó su batalla legal, en el año 2016 recibió el premio Goldman, el galardón ambiental más importante del mundo. 

      Sin embargo, hoy hay intentos tangibles por mejorar la relación entre empresa y comunidad. Un ejemplo es la iniciativa UNICA, impulsada desde el 2008, por ALAC, COFIDE y Newmont Yanacocha, que se ejecuta en 58 caseríos del ámbito de influencia de la minera. El 56% de participantes son mujeres, 25% de ellas ocupan cargos directivos y tomas decisiones en su organización comunal y están mejorando sus competencias en gestión financiera.

      Al frente de esta iniciativa una mujer cajamarquina: Julia Cortez. Ella nos cuenta que aunque está liderando este proyecto, es consciente de que el machismo sigue muy presente en su comunidad. “Aun existe machismo en mi comunidad sobre todo en las personas mayores debido a la carga cultural quienes piensan que las mujeres deben quedarse en la casa, ver a sus hijos, lavar, cocinar y el hombre es el que trae dinero a la familia, a pesar de que en estos días es difícil traer dinero”, la pandemia hizo que muchas mujeres de la zona decidieran unirse al proyecto pues necesitan mayores ingresos.

      “Por ejemplo, una de nuestras socias nos contaba que su esposo no la dejaba irse a la UNICA porque era un lugar de chismes y ella se iba a las reuniones a escondidas y reunía dinero a las escondidas, después de un año cuando vio las utilidades, que es el dinero que ganamos en la UNICA, el esposo ya la dejó participar. Ella con ese dinero decidió mejorar el piso de su casa”, Julia siempre busca que las mujeres de su familia, sus amigas y toda aquella que esté dispuesta a escucharla, se sume a una posibilidad de tener independencia económica lo que es fundamental para el empoderamiento femenino.

      Le preguntamos qué le diría a las siguientes generaciones y Julia terminó la entrevista con una reflexión: “Que estudien, primeramente, que no se queden como nosotras, que sean profesionales, con nueva visión y emprendimientos y se defiendan solas. Ahora hombres y mujeres tienen las mismas oportunidades de trabajo, los mismos derechos y que ser mujer no significa estar en desventaja”. 

      Finalmente lo que podemos concluir es que las brechas de género, el machismo y la desigualdad para las mujeres está presente en todos los espacios que rodean al rubro de la minería. Desde las comunidades, el difícil acceso a la educación, las pocas posibilidades de trabajo para las mujeres, la casi nulidad representación en las autoridades y el difícil contexto de trabajar en empresas donde siguen siendo mayoritariamente espacios masculinos. La lucha por la igualdad de oportunidades es transversal a todos los espacios y allí no hay conflicto que divida sino que todas las fuerzas de la sociedad deben sumar para que el piso, algún día, esté parejo para todas.

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      1Capítulo 3: Mujeres en la mesa de diálogo y en la empresa minera: La brecha de género no se observa solo en las comunidades, dentro de las empresas mineras y en el Estado en el rubro de actividades extractivas, las mujeres también son minoría y enfrentan una serie de barreras y obstáculos

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