NO es NO. En Argentina un nuevo caso de manada pone en debate el NO de las mujeres

Derechos Humanos 06 de marzo de 2022
A menos de una semana de conmemorarse el “Día Internacional de la Mujer”, un nuevo caso de violencia sexual salió a la luz en Argentina.

Por: Vanessa Cueva  

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La mañana del último martes y a menos de una semana de conmemorarse el “Día Internacional de la Mujer”, un nuevo caso de violación sexual en grupo, ocurrida en Argentina, ha causado una enorme indignación. La policía argentina detuvo a seis hombres acusados de agredir sexualmente a una mujer de 20 años dentro de un auto, en el barrio bonaerense de Palermo.

“Efectivos de la Policía de la ciudad Buenos Aires llegaron hasta el lugar donde se encontraron con cuatro personas dentro de un auto blanco, modelo Volkswagen Gol, y otras dos personas afuera que vigilaban”, indicaron efectivos de la policía argentina.

Sin ningún tipo de precaución, y a vista y paciencia de todo el barrio, los agresores violentaron a la joven a plena luz del día. Vecinos de la zona narraron que se percataron del grito ahogado de la víctima y se asomaron a ver lo que ocurría. El cuadro era de espanto. La joven se encontraba adentro del vehículo con la ropa totalmente rasgada a merced de tres de sus captores, mientras que los otros tres  se encontraban afuera haciendo una especie de ‘cortina’, tocando guitarra y cantando, a fin de no levantar sospechas.

Al notarlo que estaba ocurriendo, de inmediato los vecinos sacaron a punta de ‘escobazos’ a los agresores, quienes inicialmente se resistieron a la retención e intentaron llevarse a la víctima a rastras. Ante la presión y la ira de la gente, los hombres no pudieron escapar. Minutos después llegó la policía.

Estos hombres, con edades entre los 20 y 24 años, quedaron detenidos y llevados a diferentes dependencias policiales de Palermo acusados de abuso sexual, mientras que la víctima fue trasladada al Hospital Rivadavia en donde intervinieron psicólogos y expertos de la Oficina de Violencia Sexual, un organismo estatal que se encarga de acompañar a las víctimas de violencia sexual.

No es No, te he dicho que NO

Sin duda, este no es el primer caso reportado. De este problema se ha escuchado mucho tiempo, con la salvedad de que estos delitos han cobrado más fuerza desde que la prensa y los medios de comunicación le prestaron mayor cobertura.

Es así como en el año 2016, en la ciudad de Pamplona, en España, cinco hombres fueron acusados de violar a una mujer de 18 años durante las fiestas de San Fermín. Los agresores fueron condenados a 15 años de prisión por el Tribunal Supremo de dicho país y es a partir de este caso que el delito de violación “en manada” cobra las planas de los medios de comunicación.

En Argentina, el ministerio de Seguridad registró 5,703 víctimas de violación en 2020, 159 más que en 2019 y 1,437 más que en 2018. Mientras que, en el Perú, los casos de agresión sexual en grupo se han hecho, cada vez, más mediáticos. El caso más reciente ocurrió el 17 de octubre en el distrito de Surco, en nuestra capital. Una mujer de 21 años denunció a los jóvenes Manuel Vela, Sebastián Zevallos, José Arequipeño, Diego Arroyo y Andrés Fassardi por haberla violentado sexualmente. Posteriormente, es la Corte Superior de Justicia de Lima quien los sentencia a 20 años de pena privativa de la libertad.

El ataque sexual siempre será un tema que genera polémica. Hay quienes intentar reducir el impacto del delito aduciendo de que, en muchos de estos casos, la víctima -inicialmente- otorga su consentimiento y luego se arrepiente. Objetivamente, basta que exista la figura del arrepentimiento para que ambas partes dejen de llevar a cabo una acción decidida en mutuo acuerdo. De caso contrario, estaríamos frente a dos posiciones, la de la persona ‘obligada’ y la que ‘obliga’.

Entonces, ¿viene a nuestra mente esa nefasta actitud machista de que cuando una mujer dice “no”, los hombres lo interpretan como un “quizás sí”, o un “puede ser”? La Factoría conversó con algunas personalidades del sector cultural, artístico y del periodismo. Aquí, sus posiciones frente a flagelo social.

Para la conductora y periodista Pamela Acosta, la ‘romantización’ de estas situaciones tienen mucho que ver con la insistencia y necedad de muchos hombres que se niegan a entender un ‘no’. “Lamentablemente vivimos en una sociedad donde se ha ‘romantizado’ este tipo de situaciones y lo vemos todos los días, en las películas, en las series, en donde el chico tiene que insistir y luchar por el amor de la muchacha. Entonces, cuando una chica dice que ‘no’ pues, piensa más bien que es un reto y tiene que conquistarla, porque es lo que aparentemente se le ha enseñado e incluso a nosotras también se nos ha enseñado eso que no hay que dejarle las cosas tan sencillas, tan fáciles a los hombres (…) Todo eso es parte de la ‘romantización’ de las relaciones que tranquilamente podrían ser -dentro de lo complicado que son- un poco más sencillas y dentro de esa sencillez creo yo que está el hecho de entender que ‘no’ es ‘no’ y tan fácil como eso. 

Giancarlo Chichizola, actor y locutor de radio, cree "que esto es algo que viene desde muy atrás y tiene que ver mucho con la educación. La educación de esta mentalidad patriarcal obediente, con una moral autoritaria del hombre (…) Lo bueno es que están saliendo estos grupos de mujeres a protestar, a alzar la voz, a llamar a que se haga justicia, justicia que en verdad no vemos, en muchos casos ha pasado, no es la primera vez que pasa esto en Argentina, pasó en el Perú, pasó en la ‘manada’ en España, y no se hace nada, es como que se normaliza algunas cosas y el hombre -creo yo- cree en muchas oportunidades que la mujer es de su posesión. Creo que la base viene de la educación, viene de atrás, creo que los colegios deben impulsar otro tipo de cursos en vez de otros que son innecesarios (…) Yo creo que la educación por casa, escuela y también, diría yo, la tecnología, las redes sociales, los códigos. También el tema de respetar las libertades, una mujer se puede vestir como quiera y el hombre no tiene ningún derecho a tocarla si ella no quiere”, comentó para La Factoría.

Para Lucía Alvites, socióloga y ex candidata al Congreso, existe una ‘cultura de violación’ en la sociedad que ha permitido alimentar este pensamiento de dominación sobre el cuerpo de las mujeres. “Lamentablemente nuestras sociedades viven en una cultura de la violación, algo que, desde el feminismo, tanto como del activismo, como desde de la academia, se ha señalado. Nuestras sociedades tienen instalado la cultura de la violación, qué quiere decir esto, que la violación no es algo extraordinario, sino que justamente lo contrario, es algo ordinario, cotidiano, la violación se da en las casas, son casos silenciados, por lo tanto, totalmente impunes y normalizados en familias, en espacios de socialización. Entonces, claro, por primera vez en nuestra historia, desde hace algunos años, se viene denunciando con más fuerza la violencia sexual, entre ellos la violación. Sin embargo, esto se da en el marco de coexistir con una cultura de violación. Entonces, el consentimiento se relativiza, en tanto la masculinidad ha sido construida, muchas veces trabajada -hegemónicamente- dominando el cuerpo de las mujeres y parte de esto es esta cultura de la violación (…)”, declaró.

Finalmente, para Jesús Cossio, artista e ilustrador, esta conducta indeseable frente al rechazo no distingue ideologías. “En mi opinión, esto se debe a la presión de grupo que entre los hombres es muy fuerte. Está directamente relacionada con el rechazo, se tiene como un menoscabo a la hombría, lo que nos suelen enseñar; es decir, es menos hombre si uno no lo está demostrando o haciendo manifestaciones de eso. Entonces, el ego masculino, usualmente se afecta frente a este tipo de rechazos. Si a eso le añadimos la presión de grupo, que también es muy fuerte, en el cual un rechazo ya visto como una burla a la hombría por los demás, se toma como objeto de burla o como falta de asertividad, falta de iniciativa de ‘macho’, es muy fuerte. Por supuesto, nada de esto justifica una violación (…) Conozco gente que, en su practica pública, se dicen ‘progre’, ‘izquierda’, ‘aliado’, ‘feminista’ o ‘anarquista’ y por su puesto no lo son, son una parodia de eso y sienten que ellos sí pueden hacer esto, que ellos están para romper las reglas”, detalló.

En uno u otro sentido, las mujeres deben decir No, cuando es No. Los hombres deben hacer una profunda revisión de su masculinidad y a aspirar a buscar, una nueva masculinidad no violenta, que entienda claramente que NO, es NO.

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