Conflicto en Ucrania: las mujeres no van a la guerra

Derechos Humanos 02 de marzo de 2022
El inicio del conflicto bélico entre Rusia y Ucrania, marcó la pauta del éxodo de miles de ucranianos, en su gran mayoría mujeres, que huyen del territorio con los niños en brazos. Sin embargo, existe un 17 % de mujeres que se han unido a las filas militares ucranianas para defender su tierra y los valores que esta representa. Pero, ¿las guerras evidencian aún más las brechas de género?

Por: Vanessa Cueva  

ucrania2

El reciente conflicto entre Rusia y Ucrania ha traído como consecuencia el masivo éxodo de refugiados ucranianos hacia los países vecinos. Los hombres, de 18 a 60 años, han sido obligados a tomar las armas en defensa del país, y a centenares de miles de mujeres y niños se les ha instado a salir del territorio a fin de ponerse a buen recaudo. Sin embargo, otras tantos miles de mujeres decidieron quedarse en suelo ucraniano y hacer frente al poderoso ejército ruso y a las milicias prorrusas.

Diversos medios de comunicación del mismo país y medios internacionales narran y califican como ‘rareza’ la participación de las mujeres dentro del conflicto. Así, el mundo pudo conocer historias de mujeres soldado que cambiaron momentáneamente sus profesiones y optaron tomar las armas como si de una sorpresa se tratara ¿Por qué las mujeres no habrían de sentir el deseo de hacerle frente a un fuerza militar de ocupación? ¿Acaso nociones como la identidad nacional, el arraigo o el vínculo con la tierra de sus padres y madres, abuelos son solo propiedad de los hombres?

Y si para algunos medios de comunicación es una rareza que una mujer tome una AKM para luchar por su tierra y su pueblo, -por la forma casi de anécdota como lo han destacado en sus noticieros-, parece más raro aún para estos medios algo despistados,  que esta mujer sea considerada físicamente bella. Es el caso de Anastasiia Lenna, Miss Ucrania en 2015, que con tan solo 24 años, ha decidido incorporarse al ejército ucraniano para defender a su país.

Pero no es la única. La diputada Kira Rudik también se ha unido a la defensa de su ciudad, algo que, según ella misma reconoce, hace unos días “ni siquiera habría imaginado”. "Nuestras mujeres protegerán nuestra tierra de la misma manera que nuestros hombres", afirmó como una forma de darse el valor necesario de cara al terrible momento que tenga que descargar una cacerina de balas en el cuerpo de otro ser humano, aunque el porcentaje de mujeres que han tomado las armas solo asciende al 17%, muy por debajo de la participación masculina.

Se calcula que son unas 36,000 mujeres soldados en promedio, número que ha crecido ante las constantes amenazas rusas y que seguirá en aumento frente a la adhesión de mujeres voluntarias a las filas militares de Ucrania.

Tiempos de cambio

No obstante, esto no siempre ha sido así. Está el otro gran porcentaje de mujeres que está saliendo del país, huyendo con los niños en brazos. Pero, ¿por qué se da esta brecha diferencial de género en conflictos bélicos? La historia y el patriarcado lo explican.

La Factoría conversó con la especialista en temas de género, Marta Martínez. Ella explicó que el problema radica la expresión del patriarcado que se ve resaltado mucho más cuando aparecen eventos históricos como este. “Al fin y al cabo la guerra es una expresión del patriarcado, de una pelea una oposición al feminismo que es un movimiento esencialmente pacifista. Entonces, digamos que la guerra es una expresión del patriarcado o reproduce los esquemas patriarcales en el sentido de que el hombre que es ‘el fuerte’ defienden a la familia y a la patria y se queda en Ucrania defendiendo al país. Mientras que la mujer, junto con los hijos y las hijas son la parte débil de la familia, que ve no sólo la parte débil, sino también la parte que cuida y que se encarga de los hijos y las hijas en cualquier circunstancia. Yo creo que la guerra reproduce ese esquema (…)”, señaló.

Para Leider Utría, psicólogo, Doctor en ciencias sociales la historia marca este fenómeno con la aparición de las llamadas "guerras contemporáneas": “Una forma fácil de entender este fenómeno se da con lo que se conoce como las "guerras contemporáneas", las guerras cuando aparecen armas letales, más allá de la espada, el concepto de guerra cambia y las bajas son más sensibles y la fabricación de las mismas debe ser más rápida (…) Entonces, en la Segunda Guerra Mundial quien iba a la batalla eran los hombres, pero los que iban a las fábricas eran las mujeres y los niños, haciendo las balas, las ruletas, el aluminio, el metal, etc (…)”, comentó para La Factoría.

“Cuando hay una guerra como tal, el concepto es que el hombre va a la guerra y la mujer debe conservar o preservar la cultura, por eso se va la mujer con los hijos. Sin embargo, hoy en día no es tan así, hoy en día está la libertad de la mujer que si quiere se puede quedar, pero ¿quién se queda con los niños? Entonces esa nueva realidad hace que las mujeres se vayan con los niños, pero las mujeres que no tienen responsabilidad de hijos o de crianza y de preservar la cultura sí se quedan en la guerra si lo deciden hacer así, no es como la caricatura de ‘Titanic’ de ‘mujeres y niños primero’”, acotó.

Finalmente, para Utría, a lo largo de la historia, las mujeres terminan siendo las principales víctimas de estas lamentables disputas. “En un conflicto ‘positivo’, digo ‘positivo’ porque son dos naciones que están luchando (…) que no es algo interno de guerrillas (…) el botín de guerra generalmente son los edificios, se supone que Rusia -por ejemplo- está bombardeando son elementos militares (…)  pero, cuando es insurgencia o movimientos de paramilitarismo o de guerrilla al interior de un país la mujer se vuelve un botín de guerra, es lo que hicieron los Vikingos en su momento o parte de las antiguas civilizaciones, yo te violo a la mujer, capturar a la mujer, porque es el simbolismo que acabar con la mujer es acabar con la preservación de la cultura”, puntualizó.

La relación entre pacifismo y feminismo se remonta al Siglo XIX. La socialista francesa Jeanne Deroin en 1848 decía “queremos construir un mundo nuevo con vosotros, donde reinen la verdad y la paz, queremos la justicia dentro de todos los espíritus y amor dentro de todos los corazones”.  

En 1854, durante la guerra de Crimea, la feminista sueca Frederika Bremmer, que luchaba por la igualdad de derechos, apeló a las mujeres para formar una liga pacifista. Ella decía “por separado somos débiles y solo podemos conseguir poco, pero si extendemos nuestras manos por todo el mundo, podemos coger la tierra en nuestras manos como un niño”. 

En 1889, la austríaca Berta von Suttner, sufragista por la paz, escribió: “¡Dejad las armas!”, libro que animó al industrial Alfred Nobel a instaurar el Premio Nobel de la Paz. Ella fue la primera mujer en recibirlo en 1905. **

Bajo una cultura patriarcal han nacido las guerras, y como toda creación de este, excluye, somete, subyuga siempre a las mujeres usando cuarenta mil pretextos.

** "Reflexiones feministas en torno a la guerra, la paz y las mujeres, desde una perspectiva de género” (Magdala Velásquez Toro)

Te puede interesar