A 29 años del asesinato del empresario Ballón Vera

Memoria 25 de febrero de 2022
David Armando Ballón Vera, empresario minero, natural de Apurímac y presidente del Instituto de Ingenieros de Minas fue asesinado hace 29 años a manos del MRTA. Su caso es emblemático en la medida que graficó, de una forma terrible, la insania de los subversivos.

Por: Vanessa Cueva  

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1994,  madrugada del 24 de febrero, en una calle de la urbanización Pando, en el distrito de San Miguel, fue hallado el cadáver un hombre de barba crecida, con el cuerpo lleno de moretones, el mismo que pesaba unos escasos 40 kilos. David Armando Ballón Vera, un empresario minero, natural de Apurímac, quien desempeñaba el cargo de presidente del Instituto de Ingenieros de Minas, había sido asesinado luego de un atroz secuestro.

Eran los años más oscuros de la época del terrorismo en el Perú. Miembros del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA),  comenzaron a desarrollar una serie de secuestros a empresarios para exigirle a sus familias el cobro de una extorsión a la que llamaban “cupos de guerra”, con la finalidad de solventar económicamente sus actividades delincuenciales.

Según el informe final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR), el 11 de setiembre de 1992 a las 14:15 horas, David Ballón Vera se desplazaba en su camioneta por la avenida Tomás Marsano, en el distrito de Surquillo. En el trayecto, el vehículo del empresario fue interceptado por una ambulancia donde iban los subversivos del MRTA.

    Sergio Morillo Rojas (a)“David”, disparó contra la camioneta del empresario. Acto seguido, Gregorio Cuba Vega (c)“Arturo” golpeó con una comba la luna lateral izquierda del vehículo. También se encontraban -de apoyo- Julián Ernesto Cuba Vega (hermano de Gregorio Cuba Vega) y Rafael Salgado Castilla (a)“Negro Bruno”, este último  estaba al mando del operativo y era el conductor de la ambulancia.

    El empresario fue sacado de su camioneta y, de inmediato, fue forzado a abordar la ambulancia. Desde ese punto, se dirigieron hacia el distrito de San Borja. A la altura de la Calle Vesalio, Ballón Vera fue obligado a descender de la ambulancia y subido a otro vehículo el cual lo llevaría hasta la denominada “base de Santa Anita”, ubicada en la Avenida Los Constructores, en el distrito de Santa Anita.

    De acuerdo a las declaraciones de Morillo Rojas (a)“David”, al llegar al lugar, Rafael Salgado Castilla (a)“Negro Bruno” dio la orden que los otros subversivos debían cubrirse el rostro y permanecer con la mirada hacia abajo. Posteriormente, Gregorio Cuba Vega (a)“Arturo” y Sergio Morillo Rojas (a)“David” condujeron a la víctima al segundo piso del inmueble y permanecieron allí como responsables de su resguardo. Lamentablemente, no se obtuvo mayor registro de las condiciones en las que permaneció el empresario durante su cautiverio.

    Como se conoce, según información policial, la familia del empresario apurimeño se rehusó a mantener comunicación con la Policía Nacional para la respectiva investigación por secuestro, al parecer, para no entorpecer las tratativas para su rescate. Paralelamente, efectivos de la Policía pusieron en marcha el plan operativo llamado “Alacrán 1” para la ubicación y captura de los responsables del secuestro.

    Pasaron más de cinco meses del secuestro y David Ballón fue asesinado. La madrugada del 24 de febrero de 1993, los subversivos decidieron abandonar el cuerpo sin vida del empresario en una calle del distrito de San Miguel.

    Información periodística da parte que, inicialmente, no se pudo reconocer el cadáver de la víctima pues “(…) Lo que la patrulla policial vio en la madrugada fue el cadáver de un hombre con la barba crecida y sumamente delgado, cuyo peso corporal se estimó en unos 40 kilos (...)”. Además, no portaba documentación y, por su deteriorado estado físico, fue registrado como “N.N” e ingresado a la Morgue Central de Lima.

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    Posteriormente, el cuerpo de David Ballón Vera fue reconocido por sus familiares, luego de haber sido sometido a los exámenes correspondientes para determinar la causa de su muerte. La necropsia practicada arrojó que la víctima pereció víctima de un traumatismo encéfalo craneano, producto de dos proyectiles de arma de fuego. 

    Asimismo, el resultado del examen de medicina forense, realizado por la Dirección de Criminalística de la Policía Nacional, determinó que el cuerpo presentaba dos heridas perforantes por proyectil de un arma de fuego en la cabeza y lesiones contusas en el rostro. 

    Estos resultados, permitieron conocer que el fallecido empresario fue sometido a la privación de alimentos y maltrato físico durante su encierro. Meses después, los miembros del MRTA decidieron acabar con su vida mediante dos disparos en la cabeza y luego, procedieron a abandonar el cuerpo en la vía pública. 

    Según las declaraciones de los responsables del secuestro de Ballón Vera ante la CVR, todas las crueldades antes narradas fueron cometidas por las denominadas “Fuerzas Especiales” del MRTA y que la víctima fue asesinada con total atrocidad cuando se encontraba en condición de rehén. 

    Finalmente, testimonios obtenidos por la Comisión, a la luz de las investigaciones policiales y las declaraciones de otros miembros del MRTA acogidos a la Ley de Arrepentimiento dejaron saber que el ciudadano chileno Jaime Castillo Petruzzi, miembro del Consejo Ejecutivo Nacional (CEN) del MRTA, estuvo directamente vinculado con la actuación de estas “Fuerzas Especiales”, responsables de éste y otros secuestros realizados en la ciudad de Lima.

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    Lo sucedido con el empresario David Ballón Vera, a 29 año de su asesinato, revela -como en otros muchísimos casos- la enorme crueldad con la que actuaron los grupos subversivos en los años del conflicto armado interno que vivió el Perú.

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