Iryna Kravchenko: "Hasta el último momento pensamos que esto no ocurriría"

Política 24 de febrero de 2022
Mientras el ejército ruso, bajo la orden del presidente Putin, durante la madrugada del jueves invadió Ucrania, muchos de sus ciudadanos/as -desperdigados por el mundo- pedían ayuda al resto del mundo. Es el caso de Iryna Kravchenkon, ucraniana residente en el Perú, quien conversó con La Factoría.

Por: Vanessa Cueva  

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Desde el inicio de las hostilidades, en la actual fase del conflicto ruso-ucraniano, se han ido acumulando desgarradoras escenas que han impactado al mundo entero. 

Ciudadanos de a pie, los reales afectados en medio del conflicto abarrotaron las principales carreteras buscando escapar de Ucrania. Otros miles de personas se encuentran ‘refugiadas’ en las estaciones subterráneas del metro de varias ciudades, buscando  resguardo ante el feroz bombardeo que azota varias regiones de Ucrania desde la madrugada del jueves. 

Iryna Kravchenko es una ciudadana ucraniana que vive en nuestro país desde hace unos dos años. La Factoría  conversó con ella y narró -desde su perspectiva- la enorme tensión que vive ella y su familia debido a la situación generada por la ambición rusa de modificar el frágil equilibrio geopolítico.  “Había unas advertencias cuando empezaron las olimpiadas que Rusia iba atacar Ucrania, iba hacer un ataque masivo, iba a ingresar por el mar, por la frontera, por todos lados y porque en la segunda guerra mundial hemos peleado juntos (…) La mayoría no quiere dejar sus casas, muchos que están en la edad y condiciones físicas de combatir se están reclutando solitos, los centros de reclutamiento están rebasando de personas que quieren ir a defender la patria (…)”, afirmó.

Como narra Iryna, todo el país fue sorprendido por este ataque. Y es que, como se sabe, el presidente ruso afirmó que solo atacarían las bases militares ucranianas; sin embargo, esto no fue cierto. “La ciudad en sí está viviendo su vida normal, la gente va a trabajar, va hacer sus cosas, hay muchas personas que sí están angustiadas porque todos reaccionamos de diferentes maneras. Hay otras que tratan de salir, escaparse, pero realmente están yendo a la parte occidental del país, pero también las noticias nos traen ataques desde allá (…) Hubo una respuesta muy fuerte de las fuerzas armadas, pero muere la gente inocente. Rusia anunció que estaba atacando, haciendo una operación ‘quirúrgica’ atacando solamente objetos militares, pero es mentira”, explicó para La Factoría.

“Hay un tema con los mensajes que brinda Vladimir Putin, porque estos mensajes normalmente no van dirigidos a la comunidad internacional, o a los ucranianos, o a la prensa extranjera, sino que está dirigido a su propio pueblo, ¿por qué? Porque él necesita contar con el apoyo. Entonces, desde hace muchos años ha existido una propaganda, una ‘zombificación’ de la población rusa porque en todos sus canales de televisión les estaban contando que Ucrania estaba tomado por los nazis, por la junta (…) Ucrania es una amenaza para Rusia y por eso lo que está haciendo es destruir las bases militares, los aeropuertos militares, los almacenes de munición, pero es mentira, es mentira porque ya todos los periodistas internacionales que se encuentran en Ucrania ya han reportado desde su sitio, desde el lugar, desde los barrios residenciales que no solamente están atacando los lugares estratégicos, sino que también están atacando zonas donde viven gente que no tiene ninguna relación con lo militar”, acotó Iryna.

Por último, Iryna confirmó que las FF.AA. de su país ya estaban preparándose frente la amenaza de Moscú. Sin embargo, teme por la vida de sus compatriotas que se encuentran vulnerables ante el reclutamiento durante la orden de la llamada ‘Ley Marcial’. “Yo creo que nadie está preparado para levantarse un día y descubrir que ha empezado la guerra en tu país y, digamos, tienes que tomar decisiones en este momento. Ya con anticipación, desde que estaba llegando información de inteligencia de otros países indicando que Rusia estaba preparando un ataque a Ucrania, ya han hecho unas listas de reclutamiento de profesionales (…) las fuerzas armadas están haciendo su trabajo, han estado preparándose para esta invasión, pero no sé qué tanto la gente de a pie, común y corriente esté preparada. Uno nunca sabe hasta que suceda”, finalizó la ciudadana rusa para La Factoría.

El mundo vuelve a poner los ojos sobre Europa, un continente que no puede vivir más de 50 años sin guerras. No han sido suficientes para Rusia los complejos dos años vividos desde el 2020, y las pérdidas humanas acaecidas por la pandemia del coronavirus, que ahora emprende esta aventura militar de consecuencias aún incalculables.

El inicio del conflicto

El jueves 24 de febrero, el mundo despertó, en vilo, atónito ante lo que estaba ocurriendo. A través de un discurso televisado, a las 05:50 de la mañana –hora Moscú- el presidente ruso, Vladimir Putin, anunciaba el inicio de una “operación militar especial” en la región de Donbás, al este de Ucrania, mensaje que se daba al mismo tiempo que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas le pedía que detuviese cualquier acción bélica.

Putin, con más de 20 años al mando del poderío ruso, señaló que la decisión fue tomada luego de que los líderes de los territorios separatistas, Donetsk y Luhansk – dos repúblicas secesionistas formadas al este de Ucrania en 2014 y respaldados por Rusia– le enviaron una petición de ayuda. Sin embargo, desde hace varias semanas, Ucrania estaba alertada de una potencial invasión, pero contaba con el apoyo militar ofrecido por los país de la OTAN, apoyo que hasta ahora no se ha producido en el escenario del conflicto.

Es así como las fuerzas militares rusas ingresaron a territorio ucraniano, lanzando misiles y provocando dantescas explosiones cerca de grandes ciudades y sobre la infraestructura militar ucraniana.

Pero la defensa ucraniana y las reacciones en el mundo no se hicieron esperar. Volodímir Zelenski, presidente de Ucrania comparó la invasión rusa contra su país con acciones de la “Alemania nazi”. Asimismo, declaró la “Ley Marcial”, es decir, el gobierno da la autoridad a los cuerpos militares en tiempos de emergencia, por lo que se suspende temporalmente la autoridad civil. Además, anunció la ruptura de relaciones diplomáticas con Rusia y aseguró que entregarán armas a todo aquel que quisiera sumarse a la defensa del territorio.

Boris Johnson, primer ministro de Gran Bretaña, advirtió que los países occidentales impondrán sanciones "masivas" contra la economía rusa, en respuesta a la invasión. “Estoy consternado por los horribles eventos en Ucrania y he hablado con el presidente Zelenski para discutir los próximos pasos. El presidente Putin ha elegido un camino de derramamiento de sangre y destrucción al lanzar este ataque no provocado contra Ucrania. El Reino Unido y nuestros aliados responderán con decisión”, escribió a través de Twitter, un mensaje que -hasta el momento ha quedado solo en palabras.

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, condenó el ‘ataque injustificado de Rusia’. “Solo Rusia es responsable de la muerte y destrucción que traerá este ataque. Estados Unidos y sus aliados y socios responderán de manera unida y decisiva. El mundo hará que Rusia rinda cuentas”, manifestó en conferencia de prensa.

Mientras, la Unión Europea dijo que se trata de “uno de los momentos más oscuros para Europa desde la Segunda Guerra Mundial" y advirtió que Rusia será golpeada con "sanciones descomunales".

El regreso a la patria: Putin y el eterno pensamiento de anexar Ucrania

El sustrato de esta acción militar se remonta hasta un poco antes del año 2014, cuando Rusia tomó el control del territorio ucraniano de Crimea y apoyó a las fuerzas separatistas prorrusas en las regiones de Donetsk y Luhansk.

En noviembre de 2013, Victor Yanukóvich, presidente ucraniano de aquel entonces –cercano a posiciones prorrusas–  suspendió la firma de un acuerdo de asociación con la Unión Europea, a causa de las presiones de Rusia, que le ofrece importantes contrapartidas económicas, incluido la reducción del precio de gas. El 24 de ese mismo mes, decenas de miles de ucranianos se manifiestan contra el Gobierno en la plaza de la Independencia (Maidán) de Kiev.

En el marco de esa crisis política, en febrero de 2014, las fuerzas de seguridad ucranianas mataron a casi un centenar de personas en las protestas contra Yanukóvich quien huyó en medio de la indignación popular por la tremenda brutal represión gubernamental. En Simferópol, capital de la península ucraniana de Crimea, agentes prorrusos se enfrentan a partidarios de la unidad de Ucrania. Al mismo tiempo, militares rusos camuflados y agentes del espionaje del Kremlin penetran en Crimea para forzar su anexión a Rusia.

En marzo de 2014, se celebró un referéndum en Crimea en el que –en medio de acusaciones de fraude– venció la anexión a Rusia por más del 97% de los votos. Un referéndum que no contó con ningún criterio de legitimidad, algo que a Putin no pareció importarle.

Dos días después, Vladimir Putin firmó la incorporación de la península de Crimea a su territorio, un hecho que la comunidad internacional, hasta el día de hoy no reconoce por su flagrante ausencia de legitimidad. La OTAN ha congelado su colaboración con Moscú y, tanto como Estados Unidos y la Unión Europea, le han impuesto sanciones.

En abril de 2014, lo ocurrido en Crimea se reproduce en Donbás.

En mayo de 2014, grupos separatistas de Donetsk y Lugansk autoproclaman sendas ‘repúblicas populares’ y reclamaron integrarse a Rusia. El este de Ucrania se convertía, así, en el escenario de la última guerra de Europa entre los separatistas prorrusos, con apoyo político y militar de Moscú, y el Ejército ucraniano.

Posteriormente, las diferencias continuaron hasta 2019. El 10 de diciembre, Putin y el nuevo presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, acuerdan en París retomar el proceso de paz en Ucrania. El 29 de diciembre, Kiev y representantes separatistas canjean a 200 prisioneros. Es un gesto alentador, pero insuficiente.

Entre enero y abril de 2021, Rusia comenzó a trasladar tropas a sus fronteras con Ucrania y a la península de Crimea. El 13 de abril, el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, define el despliegue como “la mayor acumulación de tropas rusas desde la anexión de Crimea”.

En agosto de 2021, 46 Estados y organizaciones, entre ellas la OTAN, firman en Kiev “La Plataforma de Crimea”, en la que Occidente exige a Rusia la devolución de la península a Ucrania.

En diciembre de 2021, Estados Unidos estimó que Rusia preparaba una invasión a Ucrania, según información aparecida en el influyente diario  The Washington Post. Según Estados Unidos, el despliegue ruso en las fronteras con Ucrania puede llegar a 175 mil soldados. Asimismo, la Unión Europea sigue amenazando a Rusia con “sanciones enormes” si invade Ucrania.

La tensión entre ambos países nunca cesó hasta lo ocurrido el día de ayer. Pero, ¿Por qué llegar hasta este punto? Rusia ha demostrado –en todo momento– su negativa a aceptar el acercamiento entre Ucrania y organizaciones como la OTAN y la Unión Europea, Vladimir Putin consideró a la exrepública soviética como “parte de su identidad” y cree que ambos países conforman “un solo pueblo”.

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