Ingrid Betancourt y el comentario que ofendió a las víctimas de violencia contra la mujer

Derechos Humanos 16 de febrero de 2022
Durante un último debate presidencial, la aspirante a primera mandataria de Colombia generó una gran indignación en su país al afirmar que existen “mujeres que se hacen violar”. El Perú no es ajeno a esta situación. Aquí un repaso de algunos de los comentarios más polémicos de políticos y que han normalizado esta conducta.

Por: Vanessa Cueva  

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El pasado martes 15 de febrero, durante un debate presidencial realizado en la Universidad Privada Sergio Arboleda, en Bogotá, la aspirante a primera mandataria de Colombia, Ingrid Betancourt, sostuvo un polémico comentario que generó gran una profunda indignación.

Todo ocurrió cuando Betancourt, al igual que los demás candidatos debían responder cuáles serían las posibles acciones desde la presidencia colombiana para la protección de las niñas y mujeres, tomando en cuenta que el 86% de los exámenes médico-legales en dicho país son por presunto delito sexual hacia este grupo de la población.

"Muchas veces nos damos cuenta, sobre todo en los barrios más populares, que las mujeres que se hacen violar, se hacen violar por gente muy cercana a la familia o se hacen seguir por delincuentes que siguen su ruta, que saben por dónde van a pasar, y son depredadores que las están persiguiendo, y ellas están totalmente desprotegidas". fue la  desatinada respuesta. que luego sería aclarada por la misma Betancourt. 

Al culminar dicho encuentro y tras notar el rostro de incomodidad de varios de los presentes quienes tomaron las palabras como un caso más de justificación y normalización de agresión contra la mujer, Betancourt declaró para la prensa afirmando: “Tengo dos idiomas en la cabeza e hice corto circuito. Embarrada. No volverá a suceder”.

El Perú no es un caso aislado

El problema del machismo y normalización de la violencia verbal, física y psicológica contra la mujer es una realidad que se vive en toda la región latinoamericana, y nuestro país no es la excepción. El caso colombiano de la candidata Betancourt también se ha visto reflejado en boca de aspirantes políticos y candidatos a cargos públicos en el Perú. Ejemplos sobran.

Guido Bellido – congresista de Perú Libre, en respuesta a un pedido hecho por la congresista Patricia Chirinos: “Qué te preocupas de eso, anda cásate (…) entonces ahora solo falta que te violen”.

Héctor Valer – congresista de Somos Perú – Partido Morado, reaccionó al apoyo que le dio el Congresista Héctor Ventura a la presidenta de la la Comisión Agraria, Leslie Olivos: “Todos merecemos respeto, el caballero que acaba de defender a la mujer es conveniente que se ponga una falda entonces”.

Manuel Merino – Ex congresista Acción Popular, en referencia a la relación entre el Ejecutivo y el Parlamento: “Esto es como un noviazgo. La novia le está haciendo caso al novio, entonces nos estamos entendiendo y quien gana es el Perú”. Merino se refería por supuesto a una novia que debía ser muy obediente.

Pero ¿por qué este tipo de comentarios pueden –muchas veces– normalizarse. Para el psicólogo y filósofo Leider Utria, este problema tiene un origen muy arraigado desde hace muchos años, donde las sociedades otorgaban la figura de autoridad y superioridad a los hombres.

“Latinoamérica, por la tradición y la cultura misma, tiene una fama de ser una región machista, en el sentido de que se da por enterado una superioridad masculina en distintos procesos o en la cotidianidad de la vida creyendo que el hombre es más fuerte, que el hombre es el proveedor y la mujer es más débil (…) Ese mismo principio lo hemos venido interiorizando y normalizando. Que algo se normalice no quiere decir que sea correcto (…) Así como es un proceso cultural, lo cultural no es eterno, va a variar muchísimo dependiendo el tiempo en el que vivimos”, señaló el especialista a La Factoría.

Para Andrea Pardo, comunicadora y representante del Movimiento Manuela Ramos, este tipo de comentarios solo suman a que la voz de las mujeres víctimas de este delito solo continúe siendo viciada: “Latinoamérica es una de las regiones con más altos índices de violencia contra niñas, adolescentes y mujeres en toda nuestra biodiversidad (…) Si personas con una gran capacidad de alzar la voz emiten este tipo de declaraciones, contribuyen a seguir normalizando que ‘las mujeres nos buscamos lo que nos pasa’ (…) Las mujeres no buscamos ser víctimas, no nos ponemos en escaparates provocando (…) La sociedad machista es la única culpable de los altos índices de violencia que vivimos diariamente”, mencionó.

Sin lugar a dudas, este continuará siendo una condición difícil de erradicar mientras se siga justificando, bromeando y normalizando con el dolor y la humillación de miles y miles de mujeres que suman su testimonio a un largo listado de casos de víctimas de este problema. Las cifras están sobre la mesa.

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