Hallel Rabin: cuatro veces presa por no servir en el ejército de Israel

Derechos Humanos 02 de noviembre de 2021
Hallel Rabin es una joven pacifista israelí que, a partir de declararse ˝objetora de conciencia", no quiso hacer el servicio militar. Ella optó por realizar un servicio comunitario, pero no era tan fácil. Mientras su apelación era considerada por el ejército de su país, este la mantuvo encarcelada en severas condiciones. Esta es su historia.

Por: Nicole Pinto 

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A sus 19 años, Hallel Rabin, fue detenida cuatro veces en la cárcel militar "número 6" de Atlit, donde la última vez pasó los 56 días "más largos del mundo" según su propio testimonio.  El ejército de su país la retuvo  por haberse negado a cumplir con el servicio militar obligatorio. Sin embargo, tras haber sido interrogada en cuatro audiencias, el ejército consideró que su pacifismo era sincero y no influido por una oposición a la política israelí. De lo contrario, le habría podido costar un arresto mucho más severo.

En una entrevista a la Agencia France Press, Rabin declaró que "el ejército es una de las cosas más evidentes en Israel: uno crece diciéndose que un día será soldado, que se callará y hará su trabajo". Pero con ella no fue así. Para evitar el servicio militar, alegó a sus convicciones pacifistas y rechazó participar en un "sistema de violencia".

En otros casos parecidos al de Rabin, los/las jóvenes que no desean hacer servicio militar por un asunto de conciencia deben asistir a tiempo completo a una yeshivá -una escuela donde se estudia el Talmud-, lo cual es motivo de exención. Otros optan por declararse "locos". Ninguna de estas fue la salida que tomó la joven hebrea.

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"Me criaron con los valores de la libertad, la compasión y el amor. Luchar por mantener esclavizada a otra nación contradice estos valores (En referencia a Palestina). Durante demasiado tiempo, el buen pueblo de Israel ha aceptado participar en las atrocidades cometidas por la ocupación. Si bien sé que mi negativa es pequeña y personal, deseo ser el cambio que quiero ver en el mundo y mostrar que es posible otra manera", escribió Hallel Rabin en la Red de Solidaridad del Refuser.

En Israel, el ejército juega un rol muy importante en la sociedad y todos los jóvenes, hombres y mujeres, deben efectuar al menos dos años de servicio militar. La excepción a la regla son algunos judíos ultraortodoxos y árabes israelíes. Para Israel la situación geográfica y geopolítica en la que se encuentra la obliga a tener preparada frente a un conflicto armado provocado por sus vecinos árabes a toda su población aunque, desde que Israel existe como país, su ejército también ha sido usado para desarrollar intensas campaña de expansión sobre Palestina, un Estado ampliamente reconocido hoy por Naciones Unidas.

Debido a que la Corte Suprema, en 2002, indicara que era posible conceder exenciones por pacifismo, distinguiendo así pacifismo y "objeción de conciencia selectiva", Hallel Rabin quedó oficialmente exenta del servicio militar. Por ello, ahora, realiza un servicio comunitario y ayudar a niños en situaciones de vulnerabilidad.

Este es un testimonio de Hallel Rabin antes de ser enviada a uno de sus injustos cautiverios.

"Hola, mi nombre es Hallel Rabin. Soy una negadora de 18 años de un kibbutz israelí y mañana seré enviada a prisión por el ejército israelí. Justo antes de que Rosh Hashanah, el Año Nuevo Judío, me negué a unirme al ejército israelí y fue retenida en prisión militar durante las vacaciones. Ya llevo 14 días encarcelada, porque no quiero ser soldado de la ocupación de Palestina. Traté de pedir exención por motivos de conciencia, pero el ejército se negó a concederla. En cambio, me han enviado a prisión una y otra vez para romper mi espíritu. 

Estamos viviendo en un período de cambio y lucha. En todas partes del mundo, los jóvenes están luchando por la democracia real y están utilizando la desobediencia civil para combatir el racismo y la injusticia. Pero para los palestinos las injusticias del pasado siguen prevaleciendo. En los territorios ocupados por Israel, se niegan constantemente los derechos humanos y las libertades básicas, mientras que los palestinos están privados de la libertad de vivir libremente.

Me educaron en los valores de la libertad, la compasión y el amor. Luchar para mantener a otra nación esclavizada contradice estos valores. Durante demasiado tiempo, el pueblo bueno de Israel ha aceptado participar en las atrocidades cometidas por la ocupación. Aunque sé que mi negativa es pequeña y personal, deseo ser el cambio que quiero ver en el mundo, y mostrar que otro camino es posible. La gente pequeña hace grandes cambios. Es hora de gritar: No hay tal cosa como una buena represión, no hay tal cosa como el racismo justificable y no hay más espacio para la ocupación israelí".

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