Pomatambo y Parcco, historia de una infamia

Memoria 26 de octubre de 2021
1986, 26 de octubre. El titular del Juzgado de instrucción, Sergio Canchari se asomó a un abismo en el tramo que une Parcco Alto con Huaccaña, entre Ayacucho y Huancavelica. Se colocó bien los anteojos y pese a su experiencia no pudo creer lo que allí veía.

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El titular del Juzgado de instrucción, Sergio Canchari encontró que a 10 o 15 metros del camino -por donde transitaba- había decenas de restos humanos, mutilados, descuartizados y quemados. Llegó allí acompañado de los familiares de las víctimas de Parcco y Pomatambo que pedían justicia y cuya historia recordamos hoy.

Todo comienza el 22 de octubre de 1986. Había información que indicaba que se realizaría una reunión de la “Cuarta Escuela Popular” de Sendero Luminoso en Pomabamba o en la comunidad de Parcco Alto, ambos poblados ubicados en el límite de Ayacucho y Huancavelica. En dicho encuentro participaría (a) Cazely,  alto mando del PCP-SL en la zona. A partir de esa información se ordenó la salida de dos patrullas con dirección a la zona de Pomatambo y Parcco Alto con el propósito de “destruir y/o capturar” a los subversivos que se iban a encontrar en dichos lugares. 

A las 7:00 pm, un grupo de ciudadanos de Pomatambo se reunía en el local comunal para organizar un campeonato deportivo. A las 8:00 pm, personal de las patrullas militares “Bayer” y “Búfalo” -ambas con 20 soldados cada una-, ingresaron al pueblo. Al verlos en la plaza, (a) Cazely, se dio a la fuga. Los militares dispararon y lo abatieron identificándolo posteriormente. Se le halló una agenda con libros de SL, nombres, seudónimos de integrantes y dos cartas de compromiso de dicha agrupación que confirmaban su pertenencia al grupo terrorista. 

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Luego de acabar con (a) Cazely los uniformados ingresaron al local comunal e intervinieron a los siete ciudadanos que preparaban la justa deportiva acusándolos de ser parte de la reunión a la que iba a asistir el subversivo. Los detuvieron a todos. Luego, los militares, irrumpieron en las viviendas de Reynaldo Ramírez y Donato Ramírez. Allí encontraron a tres hombres, dos mujeres y un niño de 8 años. Los asesinaron sin mediar explicaciones. Los cuerpos de las víctimas fueron llevados por los efectivos militares.  

Se llevaron, a vivos y muertos, hacia Parcco Alto abandonando Pomatambo. Cuando llegaron se dirigieron a la plaza y tiraron a los muertos sobre mantas. Inmediatamente el Teniente EP Retamal Guerra ordenó al personal de su patrulla que ejecute a los comuneros vivos que permanecían detenidos en el local municipal. La arbitraria decisión la tomó sin que mediara mayor razón. 

Los militares llevaron los restos mortales de las 13 personas a una zona conocida como “Capillapampa”, ubicada a unos 200 metros de la plaza. A las pocas horas llegó en helicóptero el Teniente Coronel EP Bardales Angulo quien ordenó que el cuerpo de  (a) Cazely sea introducido en el helicóptero y que los cadáveres de los 12 comuneros sean incinerados. 

La incineración se prolongó hasta las 6:00 pm, sin embargo, al ver que los restos no desaparecían, los soldados los destruyeron con piedras. Lo que quedó, fue recogido y colocado en ponchos que obligaron a cargar a un campesino. Las patrullas dejaron atrás Parcco con rumbo a Huaccaña. En el camino arrojaron -en un par de lugares- los restos que cargaban. 

Mientras tanto los familiares comenzaban a darse cuenta de la tragedia ocurrida. Encontraron, en las viviendas de la familia Ramírez, los rastros de la masacre. Pero lo más importante, pudieron encontrar, luego de un par de días de búsqueda, los restos de piel, huesos y prendas de vestir quemadas y arrojadas por los soldados. 

El Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas emitió el Comunicado Oficial Nº 075-CCFFAA, afirmando que se trató de enfrentamientos armados con “delincuentes subversivos”, producto de los cuales habían fallecido 13 terroristas. Todo era mentira.

Los familiares pelearon muchísimo por obtener justicia y el 17 de febrero de 1987, el Juzgado Militar Ad-hoc de Ayacucho abrió instrucción por los delitos contra la vida, el cuerpo y la salud –homicidio-, abuso de autoridad y falsedad al Teniente Retamal Guerra. Sin embargo la justicia militar no generaba ninguna confianza. Al día de hoy el expediente militar no existe, ni siquiera al solicitarlo la CVR le fue entregado. En la justicia militar, como se esperaba, el caso fue sobreseído. De lo hecho por la justicia civil, sorprendentemente, la Sala Penal Especial decidió absolver a los implicados en la matanza de Parcco Pomatambo.

La CVR dijo sobre este caso: “Las violaciones de los derechos humanos antes reseñadas, fueron llevadas a cabo a través de una aparato organizado de poder estructurado sobre la organización militar del puesto de comando de Cangallo. Vale decir que se implementó una estrategia antisubversiva al margen de la le”. Eso se llama “Terrorismo de Estado”. 

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