Perú Libre no dará respaldo a gabinete Vásquez. Insinúa ruptura.

Política 14 de octubre de 2021
El deterioro del sistema político no acaba. PL luego de una asamblea extraordinaria, emitió un comunicado. Decidió, básicamente, abandonar a Castillo. No le darán el voto de confianza a su propio gobierno.

Por: Nicole Pinto 

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La democracia precisa de partidos que asuman el poder y el manejo del Estado. Por ello, carecer de buenos partidos, o tener grupos de amigos que se dicen partido, es la misma desgracia. Los últimos presidentes que gobernaron con su partido político fueron Belaúnde Terry y Alan García, ambos en su primer gobierno, los cuales dotaban a sus respectivos gobiernos, de cuadros técnicos y políticos.

Sin embargo, no todo fue excelencia política. También estuvieron rodeados de mucho incapaz y comechado que hizo que la ciudadanía mirara de reojo al sistema de partidos con gran desconfianza, abrazando finalmente al outsider a fines de los 90. Y esa desconfianza hacia los partidos políticos la podemos ver hasta la actualidad. La pregunta es: ¿en el Perú se puede gobernar sin partido? 

La politóloga Gelin Espinoza dice que sí. "En el Perú tenemos una paradoja que es tener una democracia sin partidos políticos".

Además, precisa que "estamos entendiendo democracia como elecciones continuas, medianamente libres". "En el Perú postfujimori hemos tenido una democracia sin partidos políticos. Cuando Fujimori llega al poder cambia la estructura no sólo social sino también política que teníamos en el país porque Fujimori se encarga de desmantelar las organizaciones sociales y afecta fuertemente a los partidos políticos que antes teníamos", explicó. 

José Alejandro Godoy también sostiene que se puede gobernar sin partido político, aunque esto signifique de una forma muy precaria. "Estamos hablando de un tipo de gobierno que se basa sobre todo en la popularidad, en tener nexos con líderes de opinión pública, en contar con cierto respaldo mediático. Eso puede servir hasta cierto punto, como lo mostró el gobierno del expresidente Vizcarra, pero si eso no viene acompañado de votos en el Congreso probablemente el gobierno caiga". 

Expresidentes que gobernaron sin partido

El primer presidente que gobernó sin partido fue Alberto Fujimori. Los militares cooptados por Montesinos y anuentes con la autocracia propuesta fueron el aparato político de ese gobierno, lo demás fue un cascarón: Cambio 90, Nueva Mayoría y Perú 2000. Otro expresidente que gobernó sin partido fue Valentín Paniagua. La llegada al poder tan abrupta, transitoria y el poco tiempo en la gestión no le permitió recurrir ampliamente a su organización política, Acción Popular.

Alejandro Toledo gobernó con un partido cascarón, es decir, más de lo mismo. Tanto así que su partido político, Perú Posible ya no existe. Alan García, esquilmado por lo mal que le fue en el 85, gobernó con los cuadros políticos más altos del partido dejando en el Estado -en su gran mayoría- a NO apristas conduciéndolo.

Ollanta Humala siguió los pasos de Alejandro Toledo: formó su cascarón al que ha tratado de revitalizar sin mayor impacto para el proceso 2021. Para comprobar esto, sólo basta ver los resultados electorales del nacionalismo. Pedro Pablo Kuczynski tuvo a Peruanos por el Kambio. Él, ni partido ni cascarón tuvo. Muy por el contrario, sólo fue un club de amiguetes de la Pacífico, quienes lo acompañaron un tiempo, pero luego lo dejaron caer en las fauces de la oposición.

Los dos últimos expresidentes que gobernaron sin partido fueron: Martín Vizcarra y Francisco Sagasti. El primero gobernó absolutamente sin partido y todos vimos cómo terminó eso. El segundo, tuvo a los morados pero, en pocas palabra no se avistó un auténtico involucramiento partidario, aunque sí alguna cabezas. O sea, vieron de lejitos nomás, ni a un lado ni al otro. 

Ahora Pedro Castillo, quien llegó a Perú Libre como invitado, pende entre quedarse o no quedarse sin partido después de que la bancada emitiera un comunicado anunciando que no le dará la confianza al gabinete Vásquez-Castillo. ¿Gobernar sin partido es quedar en manos del enemigo?

"Creo que le afectaría no sólo dejándolo a la merced de la oposición, sino también que signficaría ver a Castillo como el traidor, como el que le dio la espalda al partido que lo llevó al poder", argumentó Gelin Espinoza. "Yo he visto cómo aquí en Ayacucho, Vladimir Cerrón se contacta con las bases, conversa con sus dirigentes y creo que Castillo podría quedarse sin eso", añadió.

En el Perú no tenemos partidos políticos que se sostengan en el tiempo. José Alejandro Godoy explica que "nuestras agrupaciones políticas son vehículos básicamente personalistas, proyectos que tienen corta vida. Por eso no se consolidan proyectos colectivos que vayan mucho más allá de una simple candidatura". 

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