Cabitos: el lugar donde secuestraban, torturaban y desaparecían

Memoria 14 de octubre de 2021
El Cuartel N° 51 Los Cabitos fue el lugar en donde se torturaron, secuestraron y desaparecieron a centenares de personas. A raíz de la reciente decisión de la CIDH de juzgar el comportamiento del Estado peruano en este caso, recordamos algunos de los casos más flagrantes de violación a los derechos humanos cometidas dentro un cuartel militar.

Por: Nicole Pinto 

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En 1980, el PCP-Sendero Luminoso crecía en Ayacucho. Para "contrarrestar" la subversión, el Estado peruano, respondió. El 12 de octubre de 1981, Fernando Belaúnde Terry decretó el estado de emergencia en las provincias  ayacuchanas de Huamanga, Huanta, La Mar, Cangallo y Víctor Fajardo lo que significó la suspensión de las garantías constitucionales. A pesar de ello, no se pudo frenar la subversión, sino todo lo contrario; fue una suerte de carta blanca a las Fuerzas Armadas para operar sin control civil ni político.

Después de los atentados dinamiteros del penal de Huamanga, y posterior fuga de miembros del PCP-SL, el multitudinario entierro de Edith Lagos, la organización de los pistoleros de Sendero Luminoso fue ganando respaldo entre la población. El General EP Roberto Clemente Noel Moral fue designado como Jefe Político Militar de la zona de emergencia. Posteriormente, lo sucedieron el General EP Adrián Huamán Centeno y Coronel EP Wilfredo Mori Ozco. Bajo estos nuevos Generales y el batallón de oficiales que tenían a su mando se instalaron en el Cuartel N° 51 "Los Cabitos", en Huamanga. En esa unidad militar se cometieron actos atroces, torturas, secuestros desapariciones, era el mundo de lo inimaginable en democracia y mucho menos, en un cuartel de las FFAA.

Según el relato de un exmilitar ante la Comisión de la Verdad y Reconciliación, en 1985 se construyó un horno al interior de Los Cabitos, en donde se encontraron restos humanos enterrados. Posteriormente el horno fue utilizado para quemar los restos que se desenterraban al llegar comisiones investigadoras u ONGs de derechos humanos (Amnistía Internacional, Cruz Roja...). La CVR recogió testimonios de víctimas que fueron torturadas por oficiales. Entre ellas están Edgar Timoteo Noriega Ascue y su esposa, Olga Gutiérrez Quispe, Arquímedes Ascarza Mendoza y Alejandro Noa Yupanqui. A continuación, recordamos algunos de sus casos. 

1. Alejandro Noa Yupanqui

El 8 de noviembre de 1983, un grupo de personas que vestían con el uniforme del Ejército irrumpió la casa de Alejandro Noa Yupanqui e hicieron un exhaustivo registro. Su madre, Clementina Yupanqui Pariona, quien testificó ante la Fiscalía, señaló que los atacantes lo introdujeron en un vehículo para trasladarlo al Cuartel Los Cabitos Nº 51.

Tras el pasar de los días, un vecino de Alejandro Noa Yupanqui, fue liberado y les relató cómo Alejandro había sido introducido en un costal mientras los militares le propinaban patadas en la cabeza y que, luego, lo habían lanzado a la parte posterior de un camión. Una semana después, la familia halló el cadáver.

2. Edgar Timoteo Noriega Ascue y su esposa, Olga Gutiérrez Quispe

Edgar Timoteo Noriega Ascue y su esposa, Olga Gutiérrez Quispe, se encontraban descansando cuando un grupo de personas rompieron la puerta e ingresaron a su casa. El terror para ellos empezó un día del mes de julio de 1983 en la madrugada. Edgar contó en la Comisión de la Verdad y Reconciliación que lo acusaron de ser “cabecilla” senderista del distrito de San Juan Bautista y lo sometieron a crueles torturas. Además, explicó que para conseguir que reconociera su supuesta militancia al PCP-SL, los militares apresaron a su esposa, quien se encontraba embarazada, y la torturaron en su presencia. 

Los cónyuges fueron liberados. Olga Gutiérrez fue puesta en libertad en horas de la noche. Sin embargo, su esposo Edgar Ascue permaneció un mes recluido en las instalaciones del Cuartel , para luego ser trasladado a la dependencia de la Policía de Investigaciones de Huamanga, en donde permaneció quince días sin recibir maltrato alguno. Luego fue liberado.

3. Arquímedes Ascarza Mendoza

Un grupo de oficiales irrumpió en el domicilio de Arquímedes Ascarza Mendoza, en el Asentamiento Humano Ciudad Libertad de las Américas, Huamanga, la madrugada del 2 de julio de 1983 para detenerlo. Angélica Mendoza Almeida, madre de Arquímedes, declaró a la Comisión de la Verdad y Reconciliación que registraron la casa y los amenazaron con asesinarlos.

Arquímedes Ascarza estuvo detenido durante dos semanas en Los Cabitos Nº 51, en donde lo torturaron. Su hermana, Ana María Ascarza Mendoza, declaró a la Comisión de la Verdad y Reconciliación que, quince días después de la detención, se enteraron que Arquímedes había sido subido a un helicóptero con otras catorce personas. Desde entonces no volvieron a tener noticias sobre él. Las autoridades, tanto militares como policiales, no reconocieron su responsabilidad en la detención. Su madre, Angélica Mendoza, buscó a su hijo hasta el último día de su vida.

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