Fascistas y antivacunas tomaron el centro de Roma

Política 11 de octubre de 2021
Grupos fascistas y antivacunas de extrema derecha irrumpieron en un sindicato italiano. Ahora, políticos exigen la proscripción de movimientos fascistas entendiendo el peligro que esto significa. Periodista peruana en Europa contextualiza esta nota.

Por: Nicole Pinto 

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A raíz de las nuevas medidas que se implementaron para frenar la propagación del COVID-19 en Italia, un país profundamente impactado por el virus de Wuhan, vio este fin de semana como el centro de su capital, Roma, fue tomado por antivacunas y fascistas que marchaban en contra del "pasaporte verde". Este documento es un certificado de vacunación que deberá ser presentado por los italianos al ingresar en sus centros de trabajo  y forma parte de los esfuerzos del gobierno italiano por detener los embates de la pandemia.

La medida entrará en vigor a partir del 15 de octubre y convertirá a Italia en el primer país europeo en pedir este certificado en el trabajo.

Ana Trelles, periodista residente en España, y que sigue de cerca el fenómeno de la radicalización de la derecha europea, narró a este medio que "Italia fue el primer país de Europa afectado por la pandemia a comienzos del 2020 -llegando casi a los mil muertos diarios-, con enfermos en las calles sin atender". "Luego de haber llegado al 76% de su población mayor de 12 años vacunada, Italia inicia su crecimiento económico, que para este año se proyecta en un 6% después de haber caído 8% el año pasado", añadió. Recién ahora, Italia, puede respirar más tranquila luego del durísimo golpe recibido por el nuevo coronavirus.

El "pasaporte verde" ya se exige en distintas circunstancias. Por ejemplo, en el acceso al interior de bares y restaurantes, gimnasios, museos o convenciones. Ahora, con la nueva restricción, se pedirá a todos los trabajadores del sector público y privado. Es por ello que el movimiento antivacunas, junto con grupos de ultraderecha, tomaron de forma violente el centro de Roma para protestar contra la obligación de disponer de un certificado de vacunación para todas las actividades públicas. 

Trelles señaló que con estas medidas buscan proteger la economía: "Ante llegada del invierno, los italianos debido al frío, deberán estar en lugares más cerrados y menos ventilados y peligrosos". Además, "pronto entrará en rigor el pasaporte COVID, que dirá si te has vacunado, cuántas dosis, si has pasado la enfermedad o te has hecho pruebas de descartes hasta 72 horas. Esto sirve para proteger la salud de los trabajadores y la productividad".

Según los medios locales italianos, alrededor de unas 10,000 personas se concentraron en la Plaza del Popolo e irrumpieron en una oficina sindical. Los manifestantes utilizaron palos, barras de metal y banderas para golpear las puertas del sindicato y luego rompieron una ventana para ingresar al inmueble. Al lograr ingresar, tiraron al suelo las computadoras y los teléfonos y volcaron los muebles.

Los enfrentamientos entre los manifestantes y policías dejaron cerca de doce manifestantes detenidos. Entre ellos, el secretario nacional del partido ultraderechista Fuerza Nueva, Roberto Fiore y Giuliano Castellino, responsable del movimiento en la capital. Estas acciones han suscitado la indignación de distintos legisladores y políticos.

Después del atropello al sindicato y la violenta manifestación, se exigen medidas para ilegalizar a grupos profascistas pues recuerda a tiempos pasados. "Hay que recordar que en Italia sobrevuela el recuerdo del grupo fascista de Benito Mussolini que llegó al poder en 1922 y llevó al desastre de la Segunda Guerra Mundial", manifestó Trelles. Entre los políticos que se encuentran a favor están: Maurizio Landini, secretario general del sindicato cuya sede fue atacada, Andrea Orlando, Ministro de Trabajo y Emanuele Fiano, diputado del Partido Demócrata, quien además, presentará una moción en la Cámara de Diputados.

La ultraderecha, en nombre de Matteo Salvini, también ha condenado la violencia, aunque alegando su derecho a la libertad de la que tanto hablan los grupos fascistas; como si una medida restrictiva momentánea, que beneficiará a todo el país, podría significar la pérdida de la libertad. Italia disputa su democracia entre demócratas y grupos radicales. Por ello, se ha convocado a una nueva manifestación para el sábado 16 de octubre, llamada "Fascismo Nunca Más". Es la respuesta de los italianos que no negocian con el fascismo.

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