A 19 años del juicio a los asesinos

Memoria 04 de octubre de 2021
Un 4 de octubre del 2002, como hoy, los asesinos de Pedro Yauri eran -finalmente- acusados judicialmente. Esta es la historia de una las cobardes acciones del destacamento Colina quien actuó al amparo de Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos

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Un 4 de octubre del 2002, como hoy, los asesinos de Perdro Yauri eran -finalmente- acusados judicialmente. La verdad, en ese momento, comenzaba a abrirse paso. Esta es la historia, minuto a minuto de una de las tantas y cobardes acciones del destacamento Colina, al amparo de Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos.

Pedro Yauri era natural de Huacho, tenía 33 años de edad y estaba casado con Liliana Coca Castro. Tenían tres hijas. Había egresado de la Facultad de Sociología de la Universidad Nacional José Faustino Sánchez Carrión de Huacho y era director y conductor del programa radial “Punto Final” en Radio Universal. 

Durante su labor periodística acogió diversas denuncias sobre abusos cometidos por algunas autoridades del gobierno ex presidente Alberto Fujimori. Acogió denuncias sobre actos de corrupción de funcionarios públicos y de abusos cometidos por las fuerzas del orden en el contexto de la lucha contra la subversión. 

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Días antes de su desaparición, había conseguido ejercer presión pública para la liberación de la familia Ventocilla (Rafael Ventocilla Rojas y sus dos hijos), que había sido detenida y torturada en la base militar de Atahuampa (Huaura) bajo el cargo de terrorismo. Su intervención, no evitaría, -como veremos más adelante- que militares en actividad desaparecieran en un segundo momento a la familia Ventocilla, el mismo día que Yauri es secuestrado.

Años antes, en 1989, estando Pedro Yauri al frente de su programa radial, un emerretista encapuchado entró a la fuerza a la estación. Yauri se encontró con el terrorista, que en tono amenazador, le exigió que propalara un mensaje contenido en un cassette alusivo al Movimiento Revolucionario Túpac Amaru. Obligado a difundirlo, al concluir la emisión del mensaje, se presentó la Policía Nacional quien procedió a detenerlo.

En presencia del Fiscal Penal, allanaron y registraron el domicilio de Yauri. Estuvo incomunicado tres días por la presunta comisión del delito de apología de terrorismo. Estando detenido fue sacado de la sede policial en horas de la madrugada y llevado a una playa de Huacho, donde fue sometido a torturas. Estuvo detenido 45 días en la estación policial y luego fue puesto en libertad al no encontrarse vínculo con el MRTA.

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Años después no correría la misma suerte. En la madrugada del 24 de junio de 1992, Pedro Yauri Bustamante fue sacado de su vivienda por un grupo de seis hombres fuertemente armados y vestidos de comando, quienes luego de maniatarlo, golpearlo y apoderarse de sus objetos personales, lo llevaron con rumbo desconocido. 

La víctima fue vendada y subida a una camioneta color guinda, que partió con rumbo desconocido. Además, se llevaron documentos y una máquina de escribir. Yauri fue conducido, una vez que lo sacaron de su vivienda, a una playa de Huacho cerca de la fábrica de Industrias Pacocha. Fue llevado hasta allí por agentes de un destacamento de militares en actividad denominado “Colina”. En la playa esperaban otros integrantes del grupo, quienes ya habían comenzado a excavar una fosa de aproximadamente un metro de profundidad. Al llegar el vehículo, Carlos Pichilingue miembro del destacamento entregó a Pedro Yauri al jefe operativo, Santiago Martín Rivas. Este lo sometió a un interrogatorio, respecto a sus supuestas vinculaciones con grupos terroristas, exigiéndole que revelara nombres y direcciones. No obstante Yauri optó por guardar silencio aduciendo que aún cuando hablara de todas formas lo matarían. 

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Yauri fue obligado a cavar su propia tumba, luego sometido a crueles torturas e innumerables maltratos físicos, a tal punto que él mismo pidió le den muerte de una vez para evitar el sufrimiento. Por orden de Martín Rivas, el agente Jorge Ortiz Mantas le disparó un tiro en la cabeza con su fusil lo que produjo el deceso instantáneo de Yauri, quien cayó dentro del hoyo. Luego, los efectivos militares procedieron a tapar la fosa. Otros testimonios sostienen que quien efectuó el disparo fue Carlos Pichilingue y luego fue rematado por Antonio Pretell Dámaso. Lo cierto y concreto es que ultimaron al periodista.

Según Anastasio Yauri, padre de la víctima el mismo día de los hechos, efectivos de la Policía Técnica le hicieron una llamada informándole que había sido encontrada una fosa en la ex hacienda Balconcillo, sector ubicado a ocho kilómetros camino a Sayán y que en ella se encontraba el cuerpo de su hijo. En la morgue de Huacho, luego del reconocimiento, se concluyó que ninguno de los cadáveres era el de su hijo. Sí se llegó a determinar que la referida fosa contenía los restos de toda la familia Ventocilla, -aquella que Yauri había defendido-, que había sido detenida por segunda vez, aunque esta vez no pudieron ser rescatados. 

Fehacientemente el lugar exacto a donde fue enterrada la víctima no se ha hallado hasta la fecha. Pedro Yauri fue víctima de desaparición forzada y ejecución extrajudicial producida el 24 de junio de 1992, por miembros del grupo paramilitar “Colina”.

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