Karkocha: el arlequín que da la vuelta al mundo

Cultura 01 de octubre de 2021
No es mimo, tampoco es payaso, es "Karkocha", uno de los mejores exponentes de que el arte callejero es posible y hasta necesario. Ha viajado por más de 50 países haciendo reír a la gente, también estuvo en el Perú y La Factoría conversó con él.

Por: Nicole Pinto 

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Gerardo Castro, nombre detrás del personaje de Karkocha, se define como un "arlequín moderno". "Karkocha" ha recorrido más de 50 países haciendo reír a la gente en espectáculos de calle. Ha volado desde Latinoamérica hasta Europa, Asia y África. Y hoy, es conocido casi mundialmente gracias a las redes sociales que han expandido su arte. 

N.P: ¿Desde qué edad empezaste a interpretar a “Karkocha”?
G.C:
A los 27 años. A esa edad el personaje ya entró en el camino a Karkocha.

N.P ¿Qué significa “Karkocha”?
G.C: El significado de la palabra Karkocha es el papalote. En Chile lo llamamos volantines o cometa. Y Karkocha es el nombre de un cometa en especial que se hace con papel de periódico y con hilo de coser lo hacen volar en mi pueblo, en Villa Alegre, Talca. Por eso se llama "Karkocha".

N.P: ¿Y qué impulsó al personaje?
G.C: El personaje fue creciendo, bueno yo fui creciendo artísticamente, haciendo espectáculos de calle. Como artista empecé a crecer y de a pocos fui tomando cosas de por aquí, de por allá, aprendiendo a tejer, aprendiendo a hacer mi forma de espectáculo. No es que yo dije un día "lo voy a crear aquí y nació". Se dio de una forma paulatina y con el aprendizaje de la calle. 

N.P: ¿Por qué te defines como un “arlequín moderno”?
G.C: 
Lo que pasa es que todos quieren una definición del personaje porque me dicen que soy mimo y otros me dicen que soy un payaso. Mimo no soy porque hablo, con silbato, pero hablo y los mimos no emiten sonido, sólo se expresan con la pantomima. Y payaso tampoco soy. A lo que más me acerco así como definición es a un arlequín, pero claro, un arlequín moderno, contemporáneo porque no tengo mucho de la edad media, de lo que era la comedia del arte. Pero me defino más por mi vestuario, por la forma de comportarme, un poco con mi ideología del personaje que se acerca más a un arlequín que a otro personaje de la comedia. 

N.P: Aquí en Perú muchas personas que trabajan en las calle son desplazadas, ¿pasaba lo mismo cuando estabas en Chile?
G.C:
Sí, ha pasado lo mismo cuando estuve en Chile, cuando estuve por Sudamérica, cuando estuve por aquí en Europa. Hasta ahora si voy a trabajar a las calles, tal vez no me detienen, pero me dicen "oye, no puedes trabajar. Si te veo de nuevo, te llevo detenido". Ahora me pasan pocas veces porque ya no hago muchos espectáculos de calle directamente. O sea, voy pero con permiso que me consiguen los ayuntamientos o los gestores de festivales de teatro. 

N.P: Y cuando estuviste en calle, ¿llegaste a pasar tiempo en la comisaría?
G.C:
Sí, en muchos lugares. Me llevaron detenido en Chile, en España, en Turquía, en Brasil, en Alemania. Nunca pasé una noche en una comisaría, pero pasé muchas horas con todos los delincuentes en un mismo lugar y yo pintado.

N.P: ¿Y por qué decidiste dejar tu país?
G.C: 
Porque en mi país pasaba lo que tú dices. La policía no dejaba hacer espectáculos, había mucha represión para lo que era el arte de calle. Y decidí buscar nuevos horizontes porque me enamoré de lo que hacía y de lo que hago. Entonces, me decían "no, en Europa hay más posibilidades" y realmente hay más posibilidades, y te respetan mucho más como artista, respetan tu trabajo. Mi personaje se ha hecho más conocido por las redes sociales y todo eso. Ahora vuelvo a Chile y ya no tengo tantos problemas si voy a trabajar a las clases de Santiago.

N.P: ¿Cuál fue el primer país a donde viajaste cuando dejaste Chile?
G.C. A Perú. Hice Lima, Arequipa, Cusco, visité Machu Picchu, después volví y luego fui a Argentina, un poco de Bolivia y de ahí España.

N.P: ¿Qué tal tu experiencia en Perú?
G.C: Fue genial. Las veces que trabajé fue en Cusco que no sabía que era altura, primera vez que estaba ahí y no sabía. Hacía espectáculos y terminaba cansado, yo pensaba que me había enfermado y después me explicaron que estaba a 3400 de altura. Ahí en Cusco las policías que son municipales andan con unos pitos como de árbitro y no me dejaban trabajar, pero me arrancaba un poco de ellos y algo se podía hacer y a la gente le gustaba un montón.

N.P: ¿Y notaste alguna diferencia entre el público de Perú y de Chile?
G.C: Es totalmente distinto. Lo que pasa es que en Chile hay muchos espectáculos de calle, hay muchos ejemplos en Santiago y yo a los lugares fui, que son Cusco y Arequipa, el público era más noble, más inocente, se reían de cosas más simples en comparación de Chile. Cada lugar es diferente. He estado en Japón, Alemania, África y todos los lugares es distinto. Los primeros espectáculos cuando voy a hacerlo, intento hacer lo más que pueda para entender la psicología de la gente.

N.P: ¿Cuál es la diferencia en presentarte en Latinoamérica, Asia, África?
G.C: En Sudamérica se me da mucho mejor por el idioma. En Asia la gente se ríe como de cosas más simples. Y en Europa se tiene que hacer chistes más trabajados, cosa que en Asia haces chistes más trabajados, pero no te entienden. 

N.P: Entonces, ¿cómo logras conectar con la gente a pesar de la dificultad del idioma?
G.C: Con el silbado, la pantomima y los chistes. La risa creo que es el idioma universal y el personaje en sí que anda saltando y haciendo movimientos. 

N.P: ¿Fue complicado seguir el camino de "arlequín moderno"?
G.C: Al principio es complicado. Independientemente de lo que hagas, hayas estudiado o seas autodidacta, todo es complicado al comienzo porque tienes que abrirte camino. Esto es como una selva de cemento: todos nos andamos comiendo entre todos. En un principio, debes de tener un aprendizaje y si amas lo que estás haciendo, vas a encontrar el camino, si se puede decir, felicidad. Eso es un poco mi filosofía de vida. 

Redes de Karkocha:

Instagram: @karkocha_street_art

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