¡Vivas nos queremos!

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En 2018, Perú registró 147 mujeres asesinadas, un 21% más respecto al 2016. Dicho crecimiento fue el más alto en los últimos nueve años, según cifras de la Defensoría del Pueblo y el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables.

Entre enero y abril de este año, alrededor de 71 mujeres fueron asesinadas de una manera cruel y espantosa. Casos como Eyvi Ágreda, Arlette Contreras, Lady Guillén, Marisol Estela Alva, entre otros, fueron los más sonados y los que más indignaron a la población peruana en los últimos años.

Frente a esto, el Congreso de la República aprobó la Ley 30364 que previene, sanciona y erradica la violencia contra las mujeres y los integrantes del grupo familiar. Asimismo, el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables en 2006 fundó el Centro de Emergencia Mujer (CEM) y la línea 100 con el fin de acabar la violencia en el país.

Fátima Toche, abogada y especialista en temas de violencia de género y LGBTI, considera que “las mujeres estamos expuestas al mismo nivel de violencia que los hombres, pero también estamos sometidas a otro nivel de violencia, que se da muchas veces dentro del entorno familiar, de pareja y desde la infancia”.

Mientras que, Liz Meléndez, directora del Centro de la Mujer Peruana Flora Tristán, señala que la crueldad hacia las mujeres se ha ido incrementando y esto se debe principalmente a “la intención de hacer un gran daño y una respuesta muy cruel, que nos debe de llevar a una reflexión de cómo la violencia ha sido y es un mecanismo de poder”.

Sin embargo, en 2015 nace el colectivo “Ni una menos” en Argentina con el fin de acabar los feminicidios en contra de las mujeres. Un año más tarde, nace en Perú logrando empoderar las calles y gritando su lema “Nos tocan a una, nos tocan a todas”, para lograr visibilizar los crímenes por los que son sometidas las féminas.

Natalia Iguiñiz, activista del colectivo “Ni una menos-Perú”, recuerda cómo nació y se posicionó este movimiento feminista en el país “varias dijimos este es el momento ya es hora y, se organizó un primer chat, pero a la vez se generaron múltiples colectivos en todo el país que organizaron a su vez las marchas en regiones, distritos y se articuló un montón de iniciativas de la cuál nosotras éramos una parte”.

Pero, ¿qué debe de hacer el estado para disminuir los índices de feminicidio? Según Fátima Toche, el Estado debería tener “educación con enfoque de género es lo central, porque si uno ve las motivaciones de los feminicidios todos tienen que ver con estereotipos de género y roles de género nocivo”. La abogada destaca que este programa logrará luchar contra la violencia, mediante las creencias y estereotipos, como el machismo, que se aprenden en la sociedad.

Para Liz Meléndez, una de las posibles soluciones se encuentra en la prevención, añadiendo que “hay que tomarlo de forma más seria porque los feminicidios son una respuesta del sistema social, que se resiste a reconocer que las mujeres son sujetos de derechos”.

Y aún así, sabiendo lo esencial que resulta el enfoque de género e inculcar respeto y equidad en los niños, hay colectivos que piensan que esto no es importante.

[SITUACIÓN DEL FEMINICIDIO EN EL CÓDIGO PENAL]

[CIFRAS SOBRE FEMINICIDIOS EN PERÚ Y EL MUNDO]

[EL MACHISMO COMO RASGO DE LOS FEMINICIDAS]

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